RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO. — En la República Dominicana, más de 1,5 millones de microemprendedores generan ingresos mensuales estimados entre 20.000 y 35.000 pesos. Sin embargo, detrás de estas cifras de sustento económico se esconde una realidad crítica: el 86 % de estos negocios opera en la absoluta informalidad, una condición de vulnerabilidad que se eleva a casi un 90 % cuando el emprendimiento es liderado por mujeres.
Los datos forman parte del más reciente diagnóstico presentado este miércoles por la Fundación Microfinanzas BBVA y el Banco Adopem, el cual refleja el impacto y las fragilidades del sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en la economía nacional.
Según el informe, un total de 3,05 millones de dominicanos trabajan en mipymes, lo que equivale al 61,6 % de la población ocupada del país. Además, el levantamiento identificó que 404.034 establecimientos cuentan con un local o infraestructura fija, y que el 51,3 % de los microemprendimientos son encabezados por mujeres.
“Hay que dejar de romantizar el emprendimiento”
Durante la presentación de los resultados, el director de Investigación de la Fundación Microfinanzas BBVA, Giovanni Di Plácido, hizo un llamado a cambiar la narrativa sobre cómo se percibe el trabajo independiente en el país.
“Tenemos que abandonar esta idea de romantizar el emprendimiento. Está muy bien, pero tenemos que entender que el grueso emprende por necesidad. El reto es cómo transformamos este acceso por necesidad a una construcción de un camino de movilidad social permanente”, enfatizó Di Plácido.
El especialista explicó que el verdadero desafío de las entidades financieras y del Estado no es fomentar el autoempleo de supervivencia como un “bote salvavidas” temporal, sino lograr que estas iniciativas evolucionen hacia negocios consolidados capaces de generar empleos para terceros y resistir períodos de crisis.
El crédito no es suficiente
Por su parte, Stephanie García, directora de impacto de la Fundación Microfinanzas BBVA, señaló que el acceso al financiamiento es indispensable, pero no basta para garantizar que las familias salgan de manera definitiva de la pobreza.
“Sabemos que el crédito no es suficiente. Necesitamos, además, ahorro, protección mediante seguros, educación financiera y, sobre todo, un sistema de acompañamiento”, manifestó García, agregando que la verdadera métrica de éxito es lograr que las personas se alejen lo más posible del umbral de la pobreza de forma permanente.
Resultados que muestran una salida
A pesar de las barreras estructurales, el reporte destaca que el apoyo financiero con acompañamiento rinde frutos concretos: el 70 % de los emprendedores en condición de pobreza que ingresaron al Banco Adopem logró superar ese umbral tras tres años de bancarización.
Solo en el último año, la entidad atendió a 545.640 emprendedores, de los cuales el 80 % pertenecía a sectores vulnerables. El financiamiento otorgado a estos negocios permitió la generación directa de 41.091 nuevos puestos de trabajo, demostrando el potencial del sector cuando recibe el respaldo adecuado.

