RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.-La reciente imposición de un arancel del 50 % por parte de Estados Unidos a las importaciones de cacao brasileño podría convertirse en una oportunidad clave para la República Dominicana, cuya industria cacaotera ha ganado prestigio internacional por su calidad y sostenibilidad. Mientras Brasil enfrenta un golpe comercial severo, el cacao dominicano podría posicionarse como una alternativa atractiva en el competitivo mercado estadounidense.
La Asociación Nacional de las Industrias Procesadoras de Cacao (AIPC), con sede en Sao Paulo, advirtió que exportar a Estados Unidos “se vuelve económicamente inviable” con la nueva carga tributaria. Según la AIPC, el mercado estadounidense representa el segundo destino más importante para el cacao brasileño, absorbiendo el 18 % de sus exportaciones, especialmente en forma de manteca. Solo en 2024, las exportaciones de cacao y sus derivados hacia EE. UU. sumaron 72.7 millones de dólares, y en el primer semestre de 2025 ya habían alcanzado los 64.8 millones.
Las proyecciones indican que las pérdidas del sector brasileño podrían superar los 36 millones de dólares si la medida se mantiene vigente. Esta situación no solo pone en riesgo las ventas externas, sino el funcionamiento de las plantas procesadoras en Brasil.
En este contexto, la República Dominicana aparece como una alternativa viable. Su cacao, altamente valorado en mercados como Estados Unidos, Alemania, Bélgica y Francia, ha sido calificado como “oro agrícola” por su aroma fino y alta calidad. Más de 40,000 productores están involucrados en el cultivo de este fruto, que genera alrededor de 350,000 empleos entre directos e indirectos.
En 2024, las exportaciones dominicanas de cacao y derivados alcanzaron los 107.8 millones de dólares. A esto se suma el reconocimiento internacional que ha recibido en eventos como el Salon du Chocolat en París y la Specialty Coffee & Chocolate Expo en Estados Unidos, lo que fortalece aún más su perfil exportador.
La diferencia clave radica en los acuerdos comerciales. República Dominicana, al ser parte del DR-CAFTA, disfruta de ventajas arancelarias que países como Brasil no tienen actualmente. Esto podría ser decisivo en la reconfiguración del mercado del cacao y sus derivados en Estados Unidos, donde los industriales buscan orígenes confiables y económicamente atractivos.
Analistas consideran que la coyuntura también podría impulsar la inversión extranjera en el procesamiento local de cacao en República Dominicana, permitiendo ofrecer productos con mayor valor agregado como manteca, licor o polvo de cacao. Actualmente, una gran parte del cacao dominicano se exporta en grano, lo cual limita su rentabilidad.
La posible salida parcial de Brasil del mercado estadounidense abre un espacio que, si se gestiona con visión y estrategia, permitiría a la República Dominicana afianzar su liderazgo regional y proyectarse como un jugador de peso en la industria mundial del cacao.

