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República Dominicana figura entre los principales emisores de migrantes a España

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- La República Dominicana se encuentra entre los 20 principales países de origen de la población extranjera residente en España, según datos oficiales publicados en diciembre de 2024 por el Instituto Nacional de Estadística (INE). A enero de ese año, 201,162 personas de origen dominicano residían en territorio español, lo que representa el 2 % del total de extranjeros y el 3 % entre los nacionales provenientes de los países con mayor flujo migratorio hacia España.

Este posicionamiento convierte a República Dominicana en el decimotercer país de origen entre los migrantes en España. Sin embargo, al considerar solo a quienes poseen nacionalidad extranjera con certificado de registro o autorización de residencia, el país desaparece del ranking, debido a factores como naturalizaciones, situaciones de irregularidad y movimientos de retorno o re-migración.

El informe del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) revela que, de los residentes de origen dominicano, 66,360 mantienen la nacionalidad dominicana y 55,981 tienen tarjeta de residencia. La diferencia —que alcanzaba 125,501 personas a inicios de 2024 refleja un aumento sostenido de dominicanos que han adquirido la nacionalidad española. Entre 2013 y 2022, 42,451 dominicanos se naturalizaron en España, según el SJM.

El mismo informe advierte que más de 10,000 personas de origen dominicano podrían estar en situación irregular, debido a inconsistencias administrativas entre los registros de residencia y la población real.

El panorama migratorio en España

La población extranjera en España alcanzó los 9,341,782 habitantes a enero de 2024. De ellos, más de tres millones son originarios de 11 países de América Latina. El crecimiento migratorio ha sido constante: en 2002, solo el 5.6 % de la población era extranjera; hoy, esa cifra ronda el 19 %.

El país también registra un aumento en la segunda generación migrante: 1.5 millones de menores nacidos en España tienen al menos un progenitor extranjero, lo que representa el 20 % del total infantil, cifra que sube al 27 % en los menores de tres años.

Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Baleares concentran la mitad de la población extranjera del país. En Madrid y otras regiones del norte, los latinoamericanos conforman la mayoría dentro del grupo migrante.

La inmigración ha ayudado a rejuvenecer la población: el 73 % de los extranjeros tienen entre 20 y 64 años, frente al 53 % de los nacidos en España. Según el diario El País, el 37 % de los migrantes llega por motivos laborales, mientras que el 43 % lo hace por reunificación familiar.

España es el quinto país de Europa con mayor proporción de extranjeros, y el segundo si se considera solo a los nacidos fuera de Europa, debido en gran parte a la migración latinoamericana.

Racismo, discurso político y violencia

El crecimiento de la inmigración ha generado también tensiones sociales y políticas. El partido ultranacionalista Vox ha vinculado la inseguridad con la presencia de inmigrantes, abogando incluso por la “remigración” o retorno forzoso a los países de origen. Declaraciones recientes de su portavoz, Rocío De Meer, reavivaron el debate al proponer la deportación no solo de inmigrantes sino también de sus hijos nacidos en España.

La localidad de Torre Pacheco, en Murcia, fue escenario de disturbios y violencia xenófoba tras una agresión a un jubilado que culpó a jóvenes magrebíes. La situación escaló con manifestaciones organizadas por el Ayuntamiento y la participación de grupos de extrema derecha, lo que derivó en actos violentos, detenciones y llamados a la “cacería” de migrantes en redes sociales.

Según el Ministerio del Interior, la mitad de los delitos de odio registrados en España en 2024 estuvieron motivados por racismo y xenofobia. El antisemitismo fue la categoría con mayor incremento (60 %), de acuerdo con un informe difundido este viernes por la agencia EFE.

Mientras tanto, organizaciones defensoras de derechos humanos alertan sobre el impacto de la desinformación y los discursos de odio, que amenazan con erosionar la cohesión social en un país cada vez más diverso y multicultural.

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