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Opinión

República Dominicana: salud mental al límite con solo 300 psiquiatras

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Bien se sabe que aproximadamente el 20 % de los dominicanos padecen un trastorno de salud mental como depresión, ansiedad, bipolaridad o esquizofrenia. El país lidera la carga regional de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) en Centroamérica y se ubica entre los diez países de América con mayor incidencia de estas enfermedades.

Entre 2019 y 2023, la tasa de suicidios osciló entre 6.60 y 7.13 por cada 100,000 habitantes, con un pico en 2021.  En 2023 se registraron 669 casos (6.42 x 100,000), predominando en hombres, quienes presentan una tasa seis veces mayor que las mujeres.

Legislación: de avances a estancamiento

La Ley 12-06, aprobada en 2006, reconoce la salud mental como un derecho humano, establece un viceministerio especializado y garantiza derechos de los pacientes.  No obstante, su implementación alcanza aún a pocos municipios debido a fallas en divulgación, estructura comunitaria y voluntad política.

La Ley 197-19, de julio de 2019, declaró el 10 de octubre como Día Nacional de la Atención a la Salud Mental.  En 2024 se propuso reformar la Ley General de Salud para garantizar atención mental universal sin discriminación.  En 2025, se introdujo una iniciativa para que las ARS y SENASA cubran tratamientos mentales y reconozcan la función clínica del psicólogo, sumando prevención integral desde la infancia hasta la edad avanzada.

Diagnóstico médico: causas, retos y déficit

Expertos alertan que la depresión y la ansiedad aumentaron significativamente desde la pandemia, afectando especialmente a jóvenes y adultos.  El estigma social, la consulta tardía, el diagnóstico insuficiente y la escasa inversión pública (solo el 0.73 % del presupuesto de salud) agravan la situación.  La OMS recomienda destinar entre 5 % y 10 % a salud mental.

El número de psiquiatras ronda entre 286 y 300 profesionales, cuando se requieren entre 700 y 800 para atender una población de más de 10 millones.  Esto implica un déficit de entre 400 y 500 especialistas, concentrándose la poca oferta profesional en Santo Domingo y Santiago, mientras regiones enteras no cuentan con servicios de psiquiatría.

En infraestructura, solo existen 11 unidades de intervención en crisis, con 8 a 10 camas cada una, y muchas provincias carecen totalmente de cobertura.  Más de 300 camas faltan para atender a pacientes con trastornos graves o en situación de calle.

Gobierno admite la crisis: declaraciones y déficits oficiales

El director del SNS, Mario Lama, reconoció que solo hay unos 300 psiquiatras trabajando, frente a una necesidad estimada de más de mil, evidenciando una brecha estructural de más de 700 especialistas.

También admitieron que, de las 40 camas prometidas para salud mental en la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar, solo diez estaban operativas en marzo de 2025.  Además, la unidad de contingencias del Hospital Padre Billini permanecía cerrada y la mayoría del país carece de unidades de intervención en crisis.

En foros oficiales, el Gobierno reconoció que iniciativas como el centro de contacto “Cuida tu salud mental” y el Plan Nacional de Salud Mental no cubren la demanda real.  El presidente Abinader calificó la situación de “muy compleja”.

Acciones en marcha

El Ministerio de Salud Pública, con apoyo de la OPS, ha promovido talleres de divulgación y formado personal comunitario.  Se implementó el Plan Nacional de Salud Mental 2019‑2022, expandiendo servicios gratuitos y líneas telefónicas para crisis.

El centro de contacto “Cuida tu salud mental”, reconocido por la OMS en 2023 como modelo regional, opera con telepsicología las 24 horas.  El Gobierno también incrementó en 70 % el número de residentes en formación en psiquiatría y psicología.

Recomendaciones urgentes

  1. Reformar la Ley 12-06 para incluir atención primaria comunitaria, consentimiento informado y descentralización territorial.
  2. Aumentar el presupuesto público a al menos 5 % del gasto en salud, cumpliendo estándares internacionales.
  3. Exigir cobertura obligatoria de servicios mentales por ARS y SENASA.
  4. Fortalecer recursos humanos e infraestructura: más psiquiatras, psicólogos, redes comunitarias y hospitales psiquiátricos funcionales.
  5. Desarrollar campañas antiestigma y educación temprana en escuelas y comunidades.
  6. Mejorar la recolección de datos confiables sobre prevalencia, suicidio y diagnóstico, para diseñar políticas efectivas.

Conclusión

La República Dominicana atraviesa una crisis grave en salud mental: alto porcentaje de población afectada, sistema de atención insuficiente y falta de recursos estructurales.  Aunque existen avances normativos e iniciativas en curso, sin un compromiso real de financiamiento, personal e infraestructura, millones seguirán sin acceso a atención digna y oportuna.

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