RDÉ DIGITAL, NUEVA YORK.- La clásica historia de amor de Romeo y Julieta volvió a los escenarios de Central Park después de casi dos décadas. Sin embargo, esta nueva adaptación presenta una visión completamente distinta de la tragedia de Shakespeare.
La puesta en escena traslada a los protagonistas a una ciudad fronteriza dividida por un muro inspirado en la barrera entre Estados Unidos y México. Además, convierte el español en el idioma de la intimidad y la resistencia.
El español se convierte en el idioma del amor
Aunque gran parte de la obra se desarrolla en inglés, Romeo y Julieta utilizan exclusivamente el español en sus encuentros más personales.
De esta manera, los personajes crean un espacio propio lejos de las tensiones que los rodean. Asimismo, la emblemática escena del balcón se desarrolla en español.
Según explicó el director Saheem Ali, esta decisión responde a la historia de los personajes.
Romeo es presentado como un joven latino, hijo de inmigrantes. Por el contrario, Julieta aprende español en secreto para acercarse al hombre que ama.
Un Romeo con raíces dominicanas y mexicanas
El personaje principal es interpretado por Daniel Bravo Hernández, quien aseguró que el español le permitió construir una identidad propia para el papel.
Según relató, el idioma representa una conexión emocional profunda para el personaje.
Además, considera que el español refleja la parte más auténtica de Romeo. Mientras tanto, el inglés simboliza el mundo exterior y las obligaciones cotidianas.
Un muro como símbolo político
La escenografía utiliza una réplica del muro fronterizo para representar divisiones sociales y políticas contemporáneas.
De acuerdo con Ali, la frontera se convirtió en una poderosa metáfora de los conflictos que atraviesa actualmente la sociedad estadounidense.
Por ello, la obra incorpora referencias directas a temas migratorios. Entre ellas aparecen grafitis con mensajes como “Abolish ICE” y pancartas que cuestionan las políticas de control migratorio.
Asimismo, el director busca generar una reflexión sobre las consecuencias humanas de estas medidas.
Una historia clásica con referencias actuales
A pesar de las alusiones al presente, Ali sostiene que la producción mantiene un carácter atemporal.
Por un lado, conserva el lenguaje original de Shakespeare. Por otro lado, incorpora vestuarios con elementos futuristas que conectan distintas épocas.
Como resultado, la puesta en escena une pasado, presente y futuro para abordar conflictos humanos que siguen vigentes.
Bodas reales para transformar el final trágico
Una de las novedades más llamativas del montaje ocurre al final de cada función.
Inspirado por los llamados matrimonios fronterizos celebrados entre parejas separadas por leyes migratorias, el director decidió incluir bodas reales sobre el escenario.
De esta forma, parejas auténticas contraen matrimonio legalmente en el teatro al concluir la representación.
El objetivo es ofrecer un contraste con el desenlace trágico de la obra. Así, el público abandona la sala con un mensaje de esperanza.
Central Park recupera una de sus tradiciones más populares
Para Daniel Bravo Hernández, protagonizar la producción representa uno de los momentos más importantes de su carrera.
De hecho, el actor recordó que un año atrás asistió como espectador a una función de Shakespeare in the Park. En aquel momento, comentó en tono de broma que regresaría como protagonista.
Finalmente, esa predicción terminó convirtiéndose en realidad.
A diferencia de la temporada anterior, marcada por la presencia de celebridades de Hollywood y largas filas, este año el acceso resulta más sencillo para el público.
Las funciones se presentarán en el Delacorte Theater hasta el 28 de junio. Mientras tanto, esta reinterpretación de Romeo y Julieta continúa demostrando cómo una historia escrita hace más de cuatro siglos puede dialogar con algunos de los debates más actuales de la sociedad.

