RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El exvicepresidente ejecutivo de la disuelta Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, Rubén Jiménez Bichara, ha salido al paso de las afirmaciones del ministro de Energía y Minas, Antonio Almonte, sobre el costo de la construcción de la Central Termoeléctrica Punta Catalina, negando que haya superado los tres mil millones de dólares.
“La planta costó poco menos de 2,500 millones de dólares”, aseguró Bichara, señalando que el costo de la obra no incluye financiamientos adicionales ni elementos operativos externos a la construcción en sí.
Bichara expresó su pesar por la politización del proyecto, al considerarlo vital para el país y el sector eléctrico. Instó a las autoridades actuales a respaldar sus acusaciones con pruebas concretas.
“Lamentablemente, después de cuatro años, se evita reconocer la verdad”, afirmó Bichara, destacando los beneficios de la planta en el suministro energético dominicano durante su visita al director de EL DÍA, José Monegro.
Resaltó que, a pesar de la depreciación sufrida por el Gobierno actual cuando estaba en la oposición, Punta Catalina lidera la generación de energía y tiene uno de los costos operativos más bajos, según reportes del Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico.
El exfuncionario subrayó que la planta ahorra al Estado dominicano, ya que su retirada del sistema implicaría un gasto adicional de 700 millones de dólares, considerando el déficit del sistema eléctrico.
Asimismo, señaló que la planta sustituye a 14 generadoras privadas y contribuye al ahorro de las empresas distribuidoras en la compra de energía.
Bichara manifestó su disposición a debatir públicamente sobre el costo real de Punta Catalina, respaldando cada pago relacionado con los más de 100 hitos de su construcción.
En cuanto al proceso de construcción, Bichara aseguró que estuvo bajo licitación internacional y fue riguroso, con la validación técnica de la firma norteamericana Stanley Consultants y el respaldo del Banco Nacional de París, expertos en evaluación de proyectos.
Por último, destacó la rentabilidad de la planta, generando cerca de 300 millones de dólares anuales y proyectando una durabilidad de más de 50 años. Afirmó estar dispuesto a demostrar que el costo real de la planta es de 2,422 millones de dólares en un debate público.

