RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– Si usted fue uno de los ciudadanos que protestó este fin de semana para defender el Jardín Botánico Nacional, respire hondo y relájese. Según el presidente Luis Abinader, usted no entendió nada. Y de paso, fue manipulado.
Durante su participación en La Semanal con la Prensa, el mandatario responsabilizó a la oposición de “sembrar” el miedo ambiental. ¿La razón? Alertar sobre el posible impacto de la ampliación de la avenida República de Colombia. Pero no teman: el presidente asegura que el Jardín no solo permanecerá intacto, sino que será premiado con 20,000 metros cuadrados de expansión. Sí, lo leyó bien: más verde, cortesía del Estado.
“Este es el primer proyecto al que la gente se opone, movida por la oposición, sin siquiera conocerlo”, declaró el jefe de Estado. Porque, claro, si usted se preocupa por el medio ambiente, probablemente es porque algún político le programó la indignación.
¿Ama los árboles? Felicidades. Abinader también lo llamó, personalmente, para decirle que no proteste todavía. Que espere al miércoles, día en que se revelará el proyecto completo. Porque, según él, “quizás después del miércoles tú no vas a protestar, después que escuches el proyecto”. Sugerencia presidencial: mejor reclame después, no antes. Así se evitan “malos entendidos”.
Pero el discurso no quedó ahí. El presidente también echó un vistazo al pasado, acusando a la oposición de haber diseñado un plan —con todo y sello de Odebrecht— que sí contemplaba la mutilación del Jardín. Él, en cambio, promete añadir un parque nuevo, más al norte, justo en un terreno “contaminado”. Porque nada dice desarrollo sostenible como sembrar árboles en lo que era un vertedero.
¿Y el túnel? ¡Ah, claro!
Como en toda gran novela de infraestructura, no podía faltar el túnel. Abinader anunció que construirán uno para unir las avenidas Los Próceres y Jacobo Majluta. ¿El objetivo? Aliviar el tránsito, sin alterar ni un centímetro del Jardín Botánico. “No se va a tocar. Al contrario, se le agregarán 20,000 metros cuadrados”, reiteró.
Ya lo sabe: cuando el Gobierno dice que va a cuidar un área verde, también puede significar perforaciones subterráneas, ensanchamiento de avenidas y un poquito de topografía creativa.
La ciudadanía responde: “El Jardín no se toca”
A pesar de las aclaraciones oficiales, el pasado fin de semana miles de personas formaron una cadena humana para proteger el Jardín. La protesta “Santo Domingo te quiero + verde” congregó a ambientalistas, científicos, artistas y ciudadanos que aún creen —ilusa y tercamente— que un área protegida se defiende con firmeza.
La iniciativa fue encabezada por el cineasta José María Cabral, quien recordó que el Jardín no es solo un parque: “Preserva una biodiversidad que no existe en ninguna parte del mundo”.
Un oasis científico en jaque
El Jardín Botánico Dr. Rafael M. Moscoso, fundado en 1976, no es un simple paseo de domingo. Alberga el Herbario Nacional, centro clave para investigaciones científicas, educación ambiental y restauración ecológica. Está amparado por la Ley 64-00, pero ya sabemos cómo puede “flexibilizarse” un marco legal cuando hay que asfaltar.
Instituciones como la Academia de Ciencias y Ecored han expresado su rechazo a cualquier intervención. Además, señalan que ampliar carreteras no soluciona el caos vial: solo suma más vehículos, más humo… y menos pulmones verdes.
Conclusión
Si usted todavía sospecha que el Jardín Botánico puede correr peligro, no se alarme. El presidente tiene la solución: espere al miércoles. Porque no hay nada más tranquilizador que un plan verde presentado después de deslegitimar la protesta ciudadana.
Después de todo, el Jardín no se tocará. Solo se rodeará, perforará, ampliará, reinterpretará… y, con suerte, sobrevivirá.

