RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (RFI).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un incremento de aranceles del 25 % a todos los productos provenientes de México y Canadá, a excepción de los hidrocarburos de Canadá, que ahora estarán gravados al 10 %.
Además, ha decidido aumentar los aranceles del 10% a productos chinos, sumándose a los aranceles previamente establecidos sobre una serie de artículos.
Esta medida afecta a los tres principales socios comerciales de Estados Unidos, que representan más del 40 % de las importaciones del país. Trump también ha insinuado la posibilidad de gravar los productos europeos en el futuro.
Las nuevas tarifas se justifican bajo el argumento de Trump de que la falta de cooperación de estos países en temas como inmigración ilegal, narcotráfico y el desequilibrio comercial exige una revisión de las relaciones comerciales.
Sin embargo, estas medidas podrían tener consecuencias económicas adversas, tanto para los socios comerciales de EE. UU. como para los propios consumidores estadounidenses.
El economista Jesús Resendiz, investigador del Instituto Global para la Prosperidad Sustentable, advirtió que la guerra comercial podría reducir la producción nacional en EE. UU. al disminuir el superávit comercial con México y Canadá, lo que afectaría tanto el empleo en estos países como el Producto Interno Bruto (PIB).
Para los consumidores estadounidenses, sectores como alimentos, electrónica y electrodomésticos se verán afectados, dado que muchos de estos productos dependen de componentes fabricados en México y otros países.
Las reacciones de los países afectados no se han hecho esperar. México ha expresado su intención de implementar medidas retaliatorias similares, mientras que Canadá, por medio de una declaración oficial, ha anunciado que comenzará a imponer aranceles a productos estadounidenses a partir del 4 de febrero.
Además, la presidenta de México ha rechazado las acusaciones de Trump sobre vínculos con los cárteles de la droga, calificándolas de “calumnia”.
China también ha respondido de manera firme, prometiendo tomar “medidas correspondientes” y considerando presentar una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En cuanto a Europa, la Comisión Europea ha manifestado su preocupación ante la posibilidad de que Trump imponga aranceles adicionales sobre productos europeos, una medida que podría intensificar aún más las tensiones comerciales.
Los líderes europeos están divididos sobre cómo responder: algunos proponen repensar las relaciones comerciales con EE. UU., mientras que otros sugieren que la mejor opción es aumentar las compras de productos estadounidenses para evitar los aranceles.
La posición definitiva de la Unión Europea se discutirá en una reunión informal de los ministros de Comercio de la UE, que se llevará a cabo esta semana en Varsovia.
Si bien Trump se mantiene firme en su postura de que estas medidas son necesarias para proteger la soberanía de EE. UU., el economista Resendiz advierte que la guerra comercial podría tener efectos perjudiciales para todas las partes involucradas.

