RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.- El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha destituido a dos integrantes demócratas de la Comisión Federal de Comercio (FTC), generando una fuerte reacción por parte de los afectados y de diversos sectores políticos.
Entre los despedidos se encuentran Álvaro Bedoya, quien calificó el acto de “corrupción pura y dura”, y Rebecca Kelly Slaughter.
La FTC es una agencia independiente creada hace 111 años, encargada de supervisar prácticas comerciales, garantizar la protección de los consumidores y vigilar la privacidad y la seguridad de los datos.
En un mensaje en X, Bedoya expresó su indignación, argumentando que el presidente Trump está transformando la FTC en un organismo subordinado a sus intereses personales y comerciales, en lugar de seguir con su misión original de luchar contra los monopolios y los estafadores.
“Ahora, el presidente quiere que la FTC sea un perrito faldero de sus amigos del golf”, afirmó Bedoya, quien asumió su cargo en mayo de 2022.
Por su parte, Slaughter también se pronunció tras su destitución, argumentando que su despido se debe a su disposición a hablar con franqueza y a expresar sus opiniones de manera independiente.
Según el portal Politico, Slaughter considera que el presidente temía lo que ella podría revelar al público.
La FTC está compuesta por cinco comisionados, con un límite de tres miembros de un solo partido, y su mandato dura siete años. Los comisionados son nominados por el presidente y confirmados por el Senado.
Actualmente, la FTC cuenta con una vacante, lo que podría abrir la puerta a una nueva designación que altere el equilibrio político dentro del organismo.
A pesar de las controversias internas, la FTC sigue bajo la presidencia de Andrew Ferguson y con la integración de Melissa Holyoak, quienes asumieron sus puestos este año.
La decisión de Trump de despedir a Bedoya y Slaughter genera incertidumbre sobre el futuro de la agencia, con críticas tanto de demócratas como de defensores de la autonomía institucional.
La situación ha encendido un debate sobre la independencia de las agencias regulatorias y su capacidad para operar sin influencias políticas, un tema sensible a medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2024.

