RDÉ DIGITAL, WASHIGTON.- El presidente estadounidense Donald Trump inauguró este jueves su denominada “Junta de Paz”, una alianza internacional que busca estabilizar la Franja de Gaza y competir con el modelo tradicional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Trump anunció una contribución inicial de US$10,000 millones. Posteriormente, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos prometieron al menos US$1,000 millones cada uno.
Sin embargo, la Casa Blanca informó que existen compromisos confirmados por US$6,500 millones para la reconstrucción de Gaza, devastada tras la guerra entre Israel y Hamás que concluyó en octubre.
Una alianza con 20 países
La “Junta de Paz” inicia con la participación de una veintena de países. Trump, quien se autoproclamó jefe vitalicio de la iniciativa, afirmó que Gaza será el primer ensayo.
“Ayudaremos a Gaza, la pondremos de nuevo en pie”, declaró. Además, adelantó que replicará el modelo en otros conflictos.
Durante el acto, líderes como el primer ministro de Albania, Edi Rama, señalaron que la nueva alianza podría “sacudir” a la ONU, aunque negaron que busque reemplazarla.
Por su parte, el presidente paraguayo, Santiago Peña, afirmó que el sistema anterior “no era capaz de aportar soluciones”.
Fuerza de estabilización
Estados Unidos liderará la misión de estabilización. Contará con apoyo de Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania.
Egipto y Jordania ofrecieron entrenar un nuevo cuerpo policial con unos 2,000 agentes iniciales.
El presidente argentino, Javier Milei, expresó disposición a aportar tropas si fuera necesario.
Reconstrucción y enfoque económico
Trump planteó la reconstrucción como un proyecto de gran escala con potencial turístico.
La FIFA, presidida por Gianni Infantino, anunció una contribución de US$75 millones para infraestructuras deportivas.
El plan busca impulsar el desarrollo económico como vía para reducir el conflicto histórico entre Israel y Palestina.
Reacciones y advertencias
La iniciativa no cuenta con respaldo de varios países europeos ni de Canadá. Francia advirtió que no participará mientras persistan dudas sobre su alcance.
Trump defendió el modelo como voluntario, aunque señaló que, tras dos años gratuitos, los países deberán aportar una cuota anual de US$1,000 millones.
Además, reiteró advertencias a Irán, al que dio un plazo de dos semanas para negociar sobre su programa nuclear y balístico.

