RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que prohíbe la financiación de programas del Instituto Smithsonian que, según su administración, promueven un “adoctrinamiento ideológico” y una visión divisiva de la historia estadounidense. La medida afecta a los 21 museos y el zoológico que conforman el complejo Smithsonian, en su mayoría ubicados en la capital estadounidense.
Según Trump, la institución ha sido influenciada en los últimos años por una “ideología centrada en la raza” que, a su juicio, presenta los valores estadounidenses y occidentales como perjudiciales y opresivos.
“La capital de nuestra nación debe contar con museos que informen y eduquen, no con espacios que promuevan narrativas distorsionadas de nuestra historia común”, expresó el mandatario.
La orden ejecutiva establece que el gobierno federal no financiará programas del Smithsonian que “dividan a los estadounidenses por motivos de raza” o que “promuevan ideologías incompatibles con la ley y la política federal”. Además, impide el reconocimiento de mujeres transgénero en el Museo de Historia de las Mujeres Americanas, perteneciente al instituto.
El vicepresidente JD Vance será el encargado de supervisar la implementación de la orden y de recomendar cualquier acción adicional para reforzar estas medidas.
Asimismo, el documento instruye a las agencias federales a revisar si desde enero de 2020 se han retirado o modificado monumentos públicos en un intento por “reescribir la historia”. En caso de identificarse cambios que, según la administración, menosprecien el legado estadounidense, se deberán restaurar o reformular sus narrativas para resaltar “la grandeza de los logros alcanzados”.
La decisión se enmarca en un debate sobre la representación histórica en espacios públicos, avivado tras las protestas del movimiento Black Lives Matter en 2020. Durante la administración del expresidente Joe Biden, varias bases militares y monumentos fueron renombrados, incluyendo la base militar Fort Bragg en Carolina del Norte, que pasó a llamarse Fort Liberty.
El anuncio ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos sectores conservadores respaldan la medida como un esfuerzo para preservar la historia nacional, críticos consideran que limita la representación de perspectivas diversas en los espacios culturales del país.

