RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (EFE).- El presidente, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva este miércoles destinada a combatir el antisemitismo en universidades de Estados Unidos, una medida que incluye la identificación y posible deportación de estudiantes extranjeros involucrados en protestas propalestinas realizadas entre 2023 y 2024.
La orden, que establece lineamientos para el Departamento de Justicia, busca tomar acción contra actos de vandalismo, intimidación y activismo que Trump calificó como “proyihadistas”. Además, incluye la promesa de cancelar visados de estudiantes considerados simpatizantes de Hamás en campus universitarios.
En un documento complementario a la orden, Trump aseguró que su administración trabajará para identificar a los estudiantes extranjeros involucrados en dichas protestas y revocar sus visados.
“En 2025, encontraremos a quienes participaron en estas manifestaciones radicales y los deportaremos”, advirtió, señalando que las universidades, como Columbia y Harvard, han sido “infestadas de radicalismo como nunca antes”.
El diario The Harvard Crimson, editado por estudiantes, reportó que, aunque la orden no revoca directamente los visados, insta a las universidades a cuestionar la idoneidad de los estudiantes y empleados internacionales vinculados a actividades propalestinas.
Harvard, Columbia y Boston University figuran entre las instituciones mencionadas como posibles objetivos de investigaciones por incidentes relacionados con las manifestaciones.
Las manifestaciones a las que se refiere la orden ocurrieron entre abril y julio de 2024 en respuesta a la guerra en Gaza y al apoyo de Washington a Israel. Estas protestas, que abarcaron campus de todo el país, culminaron con más de 3,100 detenciones, muchas de ellas en la Universidad de Columbia, identificada como uno de los epicentros del movimiento.
La nueva orden exige al Departamento de Justicia actuar de forma inmediata para investigar actos de racismo antijudío y contener lo que Trump describió como “universidades izquierdistas y antiestadounidenses”.
El anuncio ha generado división. Mientras sectores conservadores lo aplauden como una medida necesaria para proteger a las comunidades judías y frenar el extremismo, críticos argumentan que la orden podría restringir la libertad de expresión y estigmatizar el activismo político en los campus.

