RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió este jueves que su política migratoria “muy agresiva” está generando dificultades en sectores económicos estratégicos como la agricultura, la hotelería y el ocio, tradicionalmente dependientes de mano de obra inmigrante.
A través de una publicación en su red Truth Social, el mandatario aseguró que habrá “cambios” para abordar los efectos no deseados sin debilitar su enfoque en seguridad fronteriza.
“Debemos proteger a nuestros agricultores, pero sacar a los criminales fuera de EE. UU. ¡Se avecinan cambios!”, escribió Trump, en un mensaje que reconoce por primera vez el costo laboral que sus medidas migratorias han supuesto para la economía en determinadas industrias.
En su mensaje, el presidente explicó que “los grandes agricultores, la gente de los hoteles y el negocio del ocio” han expresado preocupación ante la pérdida de empleados, muchos de ellos inmigrantes sin estatus legal, que han abandonado sus puestos por temor a ser detenidos durante las redadas migratorias.
“Son casi imposibles de reemplazar”, admitió.
Desde su regreso al poder en enero, Trump ha impulsado una política de deportaciones masivas y un refuerzo del control migratorio.
Cifras y cambios, según Trump
Sin embargo, las cifras del American Immigration Council indican que los inmigrantes indocumentados contribuyeron con cerca de 89.900 millones de dólares en impuestos durante 2023, lo que evidencia su peso en la economía formal.
A pesar de que el mandatario suele vincular la inmigración irregular con el crimen, distintos análisis, como los del Pew Research Center, muestran que estas comunidades sostienen sectores fundamentales de la economía estadounidense, entre ellos la construcción, la agricultura, el hospedaje y los servicios de limpieza y mantenimiento.
Trump no detalló cuáles serán los “cambios” que aplicará, pero sus declaraciones abren una posible ventana de revisión en medio de críticas tanto del empresariado como de grupos defensores de derechos humanos, que denuncian los efectos económicos y sociales de una política migratoria centrada exclusivamente en la expulsión.
Diversos sectores han pedido al Gobierno adoptar un enfoque más equilibrado que distinga entre perfiles delictivos y trabajadores esenciales, algo que podría estar comenzando a abrirse paso en el discurso del presidente.

