RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.-Un grupo de científicos españoles encontró una posible manera de evitar que el cáncer vuelva o se propague por el cuerpo, utilizando una combinación de tratamientos que activa las defensas del organismo y debilita las células tumorales, según una publicación en la revista científica Nature.
El equipo, liderado por Fernando Lecanda, Ignacio Melero y Rafael Martínez-Monge, descubrió cómo hacer que el sistema inmune y la radioterapia trabajen juntos para eliminar el cáncer de mama triple negativo, bloqueando dos proteínas clave: ENPP1 y ATM.
Este tipo de cáncer es uno de los más difíciles de tratar. No responde bien a terapias convencionales y suele reaparecer o diseminarse a otras partes del cuerpo (metástasis). Actualmente, solo 1 de cada 4 mujeres con esta enfermedad sobrevive más de cinco años si el tratamiento no es efectivo.
Los investigadores identificaron que una proteína llamada ENPP1, presente en grandes cantidades en ciertas células cancerosas, favorece la resistencia a los tratamientos y permite que el tumor se oculte del sistema inmune. Al bloquear esta proteína, lograron que:
Las células cancerosas se debilitaran frente a la radioterapia.
El sistema inmunológico se activara de forma más eficiente contra el tumor.
En modelos con ratones, algunos tumores desaparecieran por completo.
En varios casos, incluso al reintroducir células tumorales, el cáncer no volvió, lo que sugiere una “memoria” inmunológica.
Además, probaron una combinación que incluía: bloqueo de ENPP1, radioterapia y un fármaco que impide que las células reparen su ADN dañado. Este enfoque logró no solo reducir los tumores, sino hacerlos desaparecer en muchos casos y evitar su reaparición.
Uno de los hallazgos más llamativos fue el llamado “efecto abscopal”: al tratar un tumor en un lado del cuerpo, también disminuyó el tamaño de otro tumor en el lado opuesto, que no fue tratado directamente. Esto indica que el sistema inmune fue activado a nivel sistémico.
La investigación, publicada también en Nature Cancer, detalla cómo la enzima ENPP1 degrada una molécula llamada cGAMP, esencial para activar la vía STING del sistema inmune. Al eliminar cGAMP, las células tumorales logran evadir la vigilancia inmunológica y resistir la radiación.
Los científicos observaron que los tumores con altos niveles de ENPP1 presentaban una firma genética asociada a una mayor capacidad de reparar el ADN dañado por la radioterapia, lo que los hacía más difíciles de eliminar.
Utilizando modelos murinos con tumores derivados de líneas celulares humanas de cáncer de mama triple negativo, se demostró que las células tumorales circulantes (CTC) que expresaban más ENPP1 eran más resistentes y tenían características de células madre, lo que las hacía más propensas a generar nuevas lesiones tumorales.
Al bloquear ENPP1 con un fármaco experimental (ENPP1i) o mediante edición genética, y combinar este bloqueo con inhibidores de ATM (ATMi), los investigadores lograron erradicar los tumores y prevenir su reaparición incluso después de cirugía. Algunos ratones desarrollaron memoria inmunológica duradera, impidiendo el regreso del cáncer meses después.
El tratamiento también promovió una fuerte respuesta inmunológica, con mayor activación de la vía STING y un incremento en linfocitos CD8++ infiltrando los tumores. Al eliminar estas células inmunes de forma experimental, se perdieron los beneficios del tratamiento, lo que confirma el papel clave del sistema inmune.
“El hallazgo más impactante es que el tratamiento combinado no solo reduce el crecimiento tumoral local, sino que limita la metástasis pulmonar y elimina la recurrencia local en modelos altamente agresivos”, señala el estudio.
Finalmente, el análisis de tumores humanos con técnicas de secuenciación unicelular confirmó que una fracción de células tumorales y fibroblastos en el entorno del tumor expresa altos niveles de ENPP1, lo que sugiere que esta diana terapéutica podría ser útil también en pacientes.
Aunque estos resultados aún se encuentran en fase experimental, abren la posibilidad de desarrollar nuevos tratamientos más efectivos contra uno de los tipos más agresivos de cáncer de mama. Si los próximos pasos tienen éxito, pronto podrían comenzar los ensayos clínicos en humanos.

