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Una crisis energética que no discrimina: No hay luz, pero sí facturas altas

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Mientras las autoridades del sector eléctrico atribuyen el alza en las facturas al mayor consumo provocado por las altas temperaturas, miles de usuarios insisten en que el problema radica en la ineficiencia de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDES) y en un sistema de cobros que califican como abusivo e inexplicable.

El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras (CUED), Celso Marranzini, aseguró que no ha habido cambios en la tarifa eléctrica y que el incremento en las facturaciones responde únicamente al aumento en el uso de abanicos y aires acondicionados durante la temporada de calor.

“En otras épocas los usuarios no pasan de 200 a 300 kilos de consumo, pero con el calor llegan o pasan de 700 kilos porque el aire acondicionado dura más en enfriar”, explicó Marranzini, quien llamó a la población a monitorear su consumo hasta que baje la temperatura, algo que, afirmó, no ocurrirá antes de octubre.

Sin embargo, las cifras oficiales reflejan un panorama de creciente inconformidad. Según la Oficina de Protección al Consumidor (Protecom), el 95 % de las reclamaciones recibidas corresponde a quejas por alta facturación. Solo en 2024 la entidad ha emitido más de 72,000 decisiones de reclamos, una cifra récord, mientras que entre abril y junio las reclamaciones pasaron de 14,176 a 15,165. Para el trimestre julio-septiembre del año pasado ya habían alcanzado 26,545. La Distribuidora de Electricidad del Este (Edeeste) encabeza las quejas, seguida por Edesur y Edenorte.

A agosto de este año, más de 48,300 usuarios han presentado reclamos y más de la mitad han sido favorables para los consumidores, lo que evidencia (según usuarios) que las EDES facturan mal y rectifican solo cuando hay presión o intervención de Protecom.

Apagones y daños colaterales

Mientras las EDES aseguran cubrir casi el total de la demanda del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), se siguen registrando interrupciones. Ayer, Edesur reportó que la salida de plantas de AES Dominicana provocó un déficit temporal que afectó múltiples circuitos de las tres distribuidoras, dejando nuevamente sectores sin luz.

El malestar ha escalado a figuras públicas. El cantante urbano Vakeró denunció a través de un video los constantes apagones y las facturas elevadas aun cuando pasa horas sin electricidad. “Yo necesito saber qué es lo que estoy pagando, si el apagón o la luz”, cuestionó, señalando que ha perdido alimentos por las interrupciones prolongadas.

La psicóloga y conferencista Ana Simó también hizo públicas sus quejas, tras recibir una multa de Edesur luego de que su consumo disminuyera mientras estaba fuera del país. Afirmó que el caso fue atendido rápidamente solo porque es una figura conocida, lo que consideró injusto para los ciudadanos sin influencia.

Edesur respondió que el caso de Simó fue resuelto el mismo día en que lo expuso, pero su declaración generó más cuestionamientos sobre el trato preferencial hacia personas con visibilidad pública, frente a los largos procesos que enfrentan los usuarios comunes.

Un sistema frágil y desconfiable

Pese a los intentos oficiales de justificar el aumento de las facturas como efecto del clima, persiste el malestar ciudadano por un servicio percibido como inestable, costoso y poco transparente. A ello se suma la fragilidad del sistema eléctrico dominicano, marcado por pérdidas técnicas, falta de inversión en redes y hurto de energía.

Mientras las distribuidoras responsabilizan al calor y al consumo, los usuarios sostienen que el verdadero problema está en la ineficiencia del sistema y la falta de respuestas oportunas. Y, a juzgar por las cifras de Protecom, el descontento no hará más que crecer si las EDES no mejoran su gestión y transparencia.

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