RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Cada 21 de enero , la República Dominicana se detiene para rendir homenaje a Nuestra Señora de la Altagracia , patrona espiritual del pueblo dominicano y uno de los símbolos más profundos de su identidad religiosa y cultural. La fecha trasciende el calendario litúrgico y se convierte en una manifestación colectiva de fe, historia y tradición.
Desde las primeras horas de la madrugada, miles de devotos inician peregrinaciones , muchos de ellos a pie, como acto de promesa, agradecimiento o súplica. El principal destino es Higüey , provincia La Altagracia, epicentro de una devoción que ha perdurado por más de cinco siglos.
Una imagen llegada desde España
La devoción a la Virgen de la Altagracia tiene su origen en el siglo XVI , cuando una pintura mariana procedente de España llegó a la isla de La Española. La imagen, que representa el nacimiento de Jesús, fue resguardada en Higüey y rápidamente despertó veneración entre los pobladores.

Con el paso del tiempo, la Virgen fue asociada a relatos de protección y milagros , consolidándose como figura materna para los habitantes de la colonia y, posteriormente, para el pueblo dominicano ya constituido como nación.
Patrona del pueblo dominicano
El reconocimiento oficial de esta devoción se produjo en 1922, cuando el Papa Pío XI declaró a Nuestra Señora de la Altagracia Patrona de la República Dominicana. La proclamación ratificó una realidad ya arraigada en el sentir popular: la Virgen de la Altagracia formaba parte esencial del alma dominicana.
Su imagen acompaña momentos decisivos de la vida social y familiar, desde nacimientos y enfermedades hasta despedidas y celebraciones. Está presente tanto en hogares humildes como en grandes templos, como símbolo permanente de esperanza y protección.
Higüey, corazón de la devoción
El Santuario Nacional Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, concentra la mayor expresión de fe durante la festividad. Desde la víspera del 21 de enero, el templo recibe a miles de peregrinos procedentes de distintas provincias del país.
Las celebraciones incluyen misas solemnes, procesiones, vigilias nocturnas y actos litúrgicos que se desarrollan a lo largo de toda la jornada, bajo un riguroso esquema de organización y seguridad, dada la magnitud de la afluencia.
Actos tradicionales del 21 de enero

La conmemoración se caracteriza por una serie de rituales que se repiten cada año en todo el territorio nacional:
- Peregrinaciones masivas hacia iglesias y santuarios.
- Vigilias religiosas desde la noche del 20 de enero.
- Misa principal del día 21, generalmente en horas de la mañana.
- Procesiones comunitarias con la imagen de la Virgen.
- Ofrendas florales y oraciones colectivas.
- Actividades culturales y comunitarias organizadas por parroquias y municipios.
Celebraciones en todo el territorio nacional
Aunque Higüey es el centro neurálgico, la festividad se vive en todo el país. Entre las localidades donde la celebración tiene mayor relevancia figuran:
- Santo Domingo, con actos en la Catedral Primada de América.
- Santiago de los Caballeros.
- La Vega.
- San Cristóbal.
- Baní.
- San Juan de la Maguana.
- Azua y Barahona, con celebraciones parroquiales y comunitarias.
En cada municipio, la conmemoración adquiere matices propios, integrando liturgia, tradición oral y expresiones culturales locales.
Una tradición que se renueva
Más allá del fervor religioso, el Día de la Virgen de la Altagracia se consolida como un espacio de encuentro nacional, donde familias completas participan en actividades que refuerzan valores de solidaridad, identidad y respeto por las tradiciones.
A más de cinco siglos de iniciada su devoción, Nuestra Señora de la Altagracia continúa siendo un referente espiritual y cultural capaz de unir a generaciones bajo una misma fe.

