RDÉ DIGITAL, BRASIL.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció este martes un paquete de auxilio económico de aproximadamente 5.500 millones de dólares destinado a mitigar el impacto de los nuevos aranceles del 50% que Estados Unidos impuso a productos brasileños desde la semana pasada.
Los gravámenes, decretados por el presidente y actual candidato Donald Trump, afectan a sectores clave como el café y la carne, aunque excluyen otros productos estratégicos como jugo de naranja, fertilizantes, metales preciosos y aeronaves civiles.
El plan brasileño incluye una línea de crédito de 30.000 millones de reales (aproximadamente 5.500 millones de dólares) que será formalizada este miércoles mediante una medida provisional.
Lula adelantó que los recursos estarán dirigidos prioritariamente a pequeñas empresas, las más vulnerables al aumento de los costos de exportación.
“Vamos a garantizar la sobrevivencia de las empresas brasileñas. Nadie quedará desamparado ante los impuestos del presidente Trump”, declaró Lula durante una entrevista radial.
Según datos oficiales, los aranceles afectan el 36% de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos, lo que representa unos 14.500 millones de dólares en 2024.
El gobierno federal también adoptará otras medidas como la priorización de productos nacionales en compras públicas y el impulso a la diversificación de mercados para los sectores impactados.
Tensión diplomática y respuesta ante la OMC
El conflicto arancelario también ha generado tensiones diplomáticas.
Según reportes oficiales, el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, vio cancelada una reunión virtual con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, prevista para discutir el tema.
Haddad atribuyó la cancelación a la presión de “fuerzas de extrema derecha” con influencia en la Casa Blanca, en aparente alusión a Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, cercano aliado de Trump.
En paralelo, Brasil presentó una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), impugnando la legalidad de los nuevos aranceles.
Pese a la escalada, Lula subrayó que su gobierno mantiene la disposición al diálogo. “Seguimos preparados para negociar con Estados Unidos”, afirmó.
La imposición de los aranceles no se fundamentó exclusivamente en razones comerciales.
Washington argumenta que la situación política interna de Brasil —particularmente la investigación contra Bolsonaro— representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para los intereses estadounidenses.

