RDÉ DIGITAL, TORONTO.- Este jueves Canadá inició una nueva ronda de aranceles sobre productos estadounidenses, como respuesta a la decisión del presidente Donald Trump de imponer un 25 % de gravámenes al acero y aluminio canadienses. Los aranceles anunciados el miércoles afectan a productos por un total de 29.800 millones de dólares canadienses (aproximadamente 20.700 millones de dólares estadounidenses), incluyendo 12.600 millones en acero, 3.000 millones en aluminioy otros artículos como herramientas, equipos deportivos y productos de estampado de hierro.
El gobierno canadiense considera que estos aranceles violan el tratado de libre comercio de Norteamérica, conocido como el T-MEC, así como las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En este sentido, Canadá ha iniciado procesos legales ante estas entidades para defender sus intereses. Además, el ministro de Industria de Canadá, François-Philippe Champagne, adelantó que su país priorizará proyectos que utilicen acero y aluminio canadienses, buscando mitigar el impacto de las medidas impuestas por EE.UU.
El mismo día, Champagne, acompañado del ministro de Finanzas de Canadá, Dominic LeBlanc, y el jefe de gobierno provincial de Ontario, Doug Ford, viajó a Washington para reunirse con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, en un intento por reducir la creciente tensión comercial entre ambos países.
Este viaje se produce luego de que la provincia de Ontario suspendiera un aumento del 25 % en el precio de la electricidad destinada a 1,5 millones de hogares estadounidenses, tras amenazas de Trump de duplicar los aranceles al acero y aluminio canadienses si no se eliminaba el incremento en los costos eléctricos.
La guerra comercial entre los dos países ha evolucionado con varias rondas de aranceles. En respuesta a la primera fase de gravámenes de EE.UU. al acero y aluminio no incluidos en el T-MEC, Canadá aplicó, desde principios de marzo, aranceles sobre 30.000 millones de dólares canadienses de importaciones estadounidenses, que incluyen bebidas alcohólicas, zumo de naranja y electrodomésticos.
Además, los gobiernos provinciales están tomando medidas adicionales para presionar a EE.UU. Ontario, por ejemplo, canceló un contrato de 100 millones de dólares con la empresa de telecomunicaciones Starlink, propiedad de Elon Musk, cercano a Trump. También eliminó productos estadounidenses de sus estantes, como bebidas alcohólicas. En una nueva medida, la provincia de Columbia Británica anunció que, a partir de este jueves, los vehículos de Tesla, otra de las empresas de Musk, quedarán excluidos de su programa de incentivos para vehículos eléctricos.

