RDÉ DIGITAL, FRANCIA.- El cineasta francés Jean-Paul Rappeneau, director de Cyrano de Bergerac, murió este martes a los 94 años. El realizador dejó una filmografía breve, pero logró consolidar una obra reconocida por su humor, elegancia y gusto por el gran espectáculo.
Rappeneau dirigió apenas ocho películas en cinco décadas de carrera. Sin embargo, varias de sus producciones dejaron una huella importante en el cine francés. Entre ellas destacan La vida en el castillo (1966), Cyrano de Bergerac (1990), El húsar en el tejado (1995) y Bellas familias (2015).
La familia comunicó su fallecimiento a la prensa francesa. Además, distintos medios destacaron la singularidad de su propuesta cinematográfica. Le Figaro calificó su obra como la «alta costura del séptimo arte».
Por su parte, Le Monde lo describió como una personalidad particular dentro del cine francés. Asimismo, resaltó su manera de combinar la comedia francesa con elementos propios del cine estadounidense.
El éxito de Cyrano de Bergerac
El mayor reconocimiento internacional de Jean-Paul Rappeneau llegó en 1990 con Cyrano de Bergerac. La película adaptó la obra del dramaturgo Edmond Rostand y tuvo como protagonista a Gérard Depardieu.
Rappeneau aceptó dirigir el proyecto con una condición. Depardieu debía interpretar al célebre espadachín y poeta de gran nariz.
El director trabajó el guion junto al escritor Jean-Claude Carrière. Ambos conservaron buena parte de los versos originales de la obra. De esta manera, trasladaron al cine la historia de amor, orgullo y sacrificio del personaje.
La película obtuvo 10 premios César, incluido el de mejor película. Además, Depardieu recibió una nominación al Óscar por su interpretación.
Una carrera marcada por la aventura
Cinco años después, Rappeneau regresó a las grandes producciones con El húsar en el tejado. La cinta adaptó la novela de Jean Giono y tuvo como protagonistas a Juliette Binoche y Olivier Martínez.
La historia combina una epidemia de cólera con los paisajes de la Provenza. También incluye persecuciones y grandes escenarios naturales. Por ello, la producción reunió varios elementos característicos de su cine.
Nacido en Auxerre el 8 de abril de 1932, Rappeneau creció durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana. Su padre fue hecho prisionero y oficiales alemanes llegaron a alojarse en la casa familiar.
Posteriormente, esa experiencia influyó en su interés por las historias de aventura. Debutó como director con La vida en el castillo, ambientada durante la ocupación y protagonizada por Catherine Deneuve y Philippe Noiret.
Un estilo propio en el cine francés
Rappeneau desarrolló un estilo marcado por los diálogos rápidos y el dinamismo. Asimismo, defendió la importancia de los paisajes, las estrellas y las grandes aventuras.
Su cine se distanció de la austeridad asociada con la Nueva Ola francesa. El director apostaba por el espectáculo visual y por producciones capaces de combinar entretenimiento y elegancia.
Finalmente, cerró su filmografía con Bellas familias en 2015. La comedia coral recuperó parte del tono ligero de sus primeros trabajos.
Así, Jean-Paul Rappeneau dejó ocho películas en medio siglo. Su obra, aunque breve, permanece vinculada a una etapa importante del cine francés contemporáneo.

