Los documentos recibieron luz verde el viernes, después de dos semanas de intensas negociaciones. Además, la aprobación se produjo en tiempo adicional y generó aplausos entre los delegados presentes.
El presidente de la conferencia, Hambardzum Matevosyan, confirmó la aprobación de los textos mediante el tradicional golpe de mazo. Sin embargo, las versiones definitivas de los documentos todavía no estaban disponibles inmediatamente después del acuerdo.
La decisión representa un avance en el cumplimiento del pacto mundial adoptado en 2022. Aquel compromiso estableció objetivos para detener la pérdida de biodiversidad durante esta década.
No obstante, la ONU había advertido antes de la reunión que la mayoría de las metas estaban lejos de cumplirse. Por tanto, los gobiernos enfrentan una presión creciente para acelerar las medidas de conservación.
Metas ambientales en riesgo
Entre los principales compromisos figura proteger el 30 % de la superficie terrestre y los océanos para 2030. Asimismo, los países deben combatir la contaminación y ampliar el financiamiento destinado a conservar los ecosistemas.
La COP17 también abordó las diferencias sobre los incentivos económicos que perjudican al medio ambiente. Durante las negociaciones, varias delegaciones discutieron la reforma de subsidios relacionados con los combustibles fósiles, la agricultura intensiva y la sobrepesca.
Por otra parte, la financiación generó fuertes desacuerdos. Los países necesitan recursos adicionales para restaurar ecosistemas degradados, proteger especies amenazadas y conservar bosques y humedales.
Según las estimaciones presentadas durante la cumbre, esas acciones requieren unos 700.000 millones de dólares adicionales cada año. Sin embargo, las restricciones presupuestarias y los conflictos internacionales complican la búsqueda de nuevos fondos.
Fondo Cali y debate científico
Otro punto de discusión fue el Fondo Cali, un mecanismo de la ONU para distribuir beneficios derivados del uso comercial de datos genéticos de plantas y otros organismos.
El instrumento aspira a recaudar 1.000 millones de dólares anuales para apoyar la conservación en países en desarrollo. Sin embargo, desde su lanzamiento a principios de 2025, apenas había conseguido alrededor de 10.000 dólares.
Además, la conferencia estuvo marcada por diferencias sobre el papel de la ciencia en las políticas ambientales. Varios países recibieron críticas por intentar debilitar las bases científicas que orientan las decisiones internacionales.
La ministra francesa de Transición Ecológica, Monique Barbut, expresó preocupación por los ataques contra la investigación científica. Mientras tanto, cerca de 70 ministros participaron en las conversaciones para impulsar los acuerdos.
Finalmente, los países anunciaron que Ecuador será la sede de la COP18 en 2028. La próxima reunión tendrá el desafío de convertir los compromisos internacionales en acciones concretas para proteger la biodiversidad.

