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Crea incertidumbre en iglesia católica la enfermedad del papa Francisco

RDÉ DIGITAL, VATICANO (AP).- La hospitalización del papa Francisco debido a una infección pulmonar volvió a poner sobre la mesa una cuestión sin resolver dentro de la Iglesia católica: ¿qué sucede si un pontífice queda incapacitado para gobernar?

A diferencia de los protocolos claramente establecidos para la sucesión papal tras la muerte o renuncia de un pontífice, no existen normas específicas sobre qué ocurre si un papa pierde la capacidad de liderar de manera permanente.

El Vaticano informó que Francisco, de 87 años, sigue consciente y recibiendo oxígeno suplementario tras una crisis respiratoria severa. Sin embargo, su estado de salud prolongadamente delicado ha generado interrogantes sobre la continuidad del liderazgo de la Iglesia católica en caso de que su situación se agrave.

Aunque el papa Francisco sigue oficialmente en funciones, la administración diaria del Vaticano recae en la Curia, el grupo de cardenales y altos funcionarios que dirigen la Iglesia. El secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, es la figura más influyente en este esquema de gestión. Su reciente regreso de Burkina Faso indica que la gobernanza del Vaticano continúa sin interrupciones, al menos por ahora.

En el ámbito litúrgico, otros altos prelados han asumido funciones que le corresponderían a Francisco. El arzobispo Rino Fisichella, por ejemplo, presidió una Misa Jubilar en la Basílica de San Pedro en lugar del pontífice, lo que evidencia una distribución del liderazgo ante la ausencia del papa.

Vacío legal ante una incapacidad papal

El Código de Derecho Canónico contempla la posibilidad de que un obispo sea declarado “impedido” si no puede cumplir con sus funciones, transfiriendo su poder a un vicario o a la Curia. Sin embargo, no existe una disposición equivalente para el caso de un papa incapacitado.

En 2021, un grupo de expertos en derecho canónico propuso la creación de normas que regulen la posible incapacidad de un pontífice. Estas reglas sugieren que, en caso de una “sede totalmente impedida”, el Colegio de Cardenales asumiría el liderazgo, con evaluaciones médicas cada seis meses para determinar si el papa puede seguir gobernando. Sin embargo, esta propuesta aún no ha sido adoptada oficialmente.

En 2022, Francisco reveló que había escrito una carta de renuncia en caso de que llegara a estar médicamente incapacitado. Esta misiva, que entregó al entonces secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, no ha sido publicada y se desconoce si tiene validez canónica.

El Código de Derecho Canónico estipula que una renuncia papal debe ser “manifiesta libre y adecuadamente”, como ocurrió con Benedicto XVI en 2013. Sin embargo, si el papa Francisco llegara a quedar inconsciente, no está claro cómo o quién podría activar su renuncia.

En la historia reciente, los papas han fallecido en funciones o han renunciado voluntariamente, como lo hizo Benedicto XVI en 2013. Sin embargo, no existe un caso documentado de un pontífice que haya quedado incapacitado sin una sucesión clara.

El papa Pablo VI, consciente de esta laguna legal, redactó una carta en 1965 solicitando que su renuncia fuese aceptada en caso de enfermedad grave. No obstante, nunca se invocó, ya que murió en el cargo en 1978.

Si Francisco quedara en estado de incapacidad prolongada sin renunciar, la Iglesia católica podría enfrentar una crisis institucional sin precedentes, con un papa en funciones pero sin poder gobernar.

El camarlengo, actualmente el cardenal Kevin Farrell, tiene un papel clave cuando un papa muere o renuncia, certificando su fallecimiento y organizando el cónclave para elegir a su sucesor. Sin embargo, no tiene ninguna autoridad si el pontífice está vivo pero incapacitado.

Lo mismo ocurre con el decano del Colegio de Cardenales, el cardenal Giovanni Battista Re, quien preside el funeral papal y el cónclave, pero no tiene funciones adicionales en caso de una enfermedad prolongada del papa.

Un debate pendiente en la Iglesia

La falta de normas sobre la incapacidad de un papa es una cuestión que la Iglesia católica aún no ha resuelto. Con el envejecimiento de los pontífices y los avances médicos que permiten prolongar la vida, el riesgo de un papado sin capacidad de liderazgo es una posibilidad real.

Francisco ha dado señales de que no se aferra al poder y ha abierto el camino para que futuras renuncias sean más comunes. Sin embargo, si su estado de salud se deteriora antes de que pueda manifestar una decisión, la Iglesia enfrentará un vacío legal que podría generar incertidumbre dentro del Vaticano y entre los fieles.

Por ahora, la atención sigue centrada en la recuperación del pontífice. Pero el debate sobre qué hacer en caso de una incapacidad papal sigue sin resolverse, dejando abierta la posibilidad de una reforma en el futuro.

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