RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El Banco Mundial destacó en un reciente informe la importancia de un reequilibrio en el uso del agua en la producción alimentaria mundial, especialmente de cara a la creciente demanda de alimentos que se prevé para el año 2050, cuando la población mundial alcanzará los 10 mil millones de personas.
Este reequilibrio, según el informe, no solo es fundamental para satisfacer esta demanda futura, sino que podría generar hasta 245 millones de empleos a largo plazo.
El informe subraya que una gestión eficiente del agua para la producción de alimentos tendrá un impacto significativo en la creación de empleos, los medios de subsistencia y el crecimiento económico global.
El estrés hídrico es una preocupación creciente, ya que países de América Latina, el Caribe y otras regiones enfrentan desafíos relacionados con la escasez de agua debido a la expansión de la agricultura y el cambio climático.
Disponibilidad del agua
En este sentido, el informe establece un marco de gestión hídrica que vincula la disponibilidad de agua con la producción y el comercio de alimentos.
Esta estrategia clasifica a los países en función de su nivel de estrés hídrico y de su rol como importadores o exportadores de alimentos.
También destaca áreas donde es posible mejorar la eficiencia mediante la expansión de la agricultura de secano, el refuerzo del riego y el reequilibrio en el uso del agua.
Perspectiva para América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe se presentan como regiones clave para implementar medidas que reduzcan los incendios forestales, con la combinación de prevención, preparación y financiamiento innovador.
En el informe también se señala que un porcentaje significativo de los trabajadores en países de bajos y medianos ingresos enfrenta limitadas oportunidades de capacitación.
El informe destaca que, en general, las inversiones en infraestructura hídrica y las políticas que promueven un entorno empresarial favorable, junto con un mayor financiamiento privado, son esenciales para garantizar una mayor resiliencia, promover la seguridad alimentaria y crear empleo.
Para ello, se prevé una inversión adicional de entre US$24.000 millones y US$70.000 millones al año en la ampliación del riego en áreas con disponibilidad de agua hasta 2050.
La importancia de la cooperación público-privada
El Banco Mundial también resaltó que la convergencia entre inversiones públicas, políticas efectivas y movilización de capital privado puede tener un impacto multiplicador en la seguridad alimentaria y en la protección de los ecosistemas.
Este enfoque de colaboración público-privada, según Guangzhe Chen, vicepresidente de Planeta del Grupo Banco Mundial, puede generar mayores beneficios que las inversiones por separado.
El Grupo Banco Mundial ha afirmado su compromiso de duplicar el financiamiento anual destinado a la agroindustria, alcanzando los US$9.000 millones para 2030.
Además, movilizará otros US$5.000 millones anuales a través de la iniciativa AgriConnect, que tiene como objetivo apoyar a los pequeños productores en su transición de la agricultura de subsistencia a la agricultura de superávit.

