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EE.UU. podría enfrentar cierre parcial del Gobierno este viernes

RDÉ DIGITAL, WASHINGTON.- Este viernes, a la medianoche, Estados Unidos podría enfrentar un cierre parcial de su Gobierno si el Congreso no alcanza un acuerdo para financiar los fondos federales, lo que tendría consecuencias significativas para miles de trabajadores y diversos servicios públicos. Este desenlace afectaría la recta final de la presidencia de Joe Biden, cuyo mandato concluye el 20 de enero de 2025.

El Gobierno de EE. UU. solo puede gastar los fondos que el Congreso le asigne. Si la Cámara de Representantes y el Senado no llegan a un acuerdo sobre la ley de presupuestos antes de que expiren los fondos actuales y no se validan nuevos recursos a corto plazo, las agencias federales se verían obligadas a suspender sus operaciones.

Impacto del cierre parcial

El impacto de un cierre gubernamental no afecta a todas las agencias de la misma manera. Cada una de ellas tiene planes específicos sobre cuántos empleados deberán ser suspendidos, cuáles se consideran esenciales y continuarán trabajando sin salario, y qué actividades se detendrán.

De acuerdo con la cadena CNN, cientos de miles de trabajadores federales serían enviados a casa, mientras que otros seguirían trabajando, especialmente aquellos encargados de la seguridad en los desplazamientos y las áreas esenciales. Ninguno de estos empleados recibiría su salario durante el cierre, pero, según las normativas previas, la mayoría recibiría sus pagos de manera retroactiva cuando el Gobierno se reabra.

En anteriores cierres, el impacto fue amplio: museos y parques nacionales fueron cerrados, se suspendieron inspecciones sanitarias de alimentos, se interrumpieron programas de investigación científica, y diversas actividades federales se paralizaron. Sin embargo, programas esenciales como los pagos de la Seguridad Social no se ven afectados por estos parones.

Desde 1976, cuando se aprobó una nueva legislación presupuestaria, Estados Unidos ha atravesado más de 20 cierres del Gobierno, aunque la mayoría de ellos han durado solo un día. El cierre más largo de la historia reciente ocurrió en diciembre de 2018 durante el primer mandato de Donald Trump, con una duración de 35 días, debido a desacuerdos sobre los fondos destinados al muro fronterizo con México. Otro cierre significativo, que duró 21 días, ocurrió en diciembre de 1995 durante la administración de Bill Clinton, debido a un conflicto similar en cuanto a los presupuestos.

En algunos casos, los cierres fueron breves, de solo algunas horas o días, lo que evitó la suspensión completa de las actividades gubernamentales.

Costos económicos de un cierre prolongado

Un cierre prolongado puede tener un alto coste económico. Por ejemplo, el parón de 2018, originado por el desacuerdo sobre los fondos para el muro fronterizo, redujo el Producto Interno Bruto (PIB) de EE. UU. en 11.000 millones de dólares, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. De esa cantidad, aproximadamente 3.000 millones de dólares no fueron recuperados. Además, el cierre afecta la capacidad de las empresas para obtener permisos federales, lo que podría influir en sus decisiones de inversión y contratación.

Si el parón se extiende por un largo periodo, los empleados federales podrían reducir su consumo, afectando negativamente a las economías locales. Además, el sector privado se vería perjudicado si la Administración de Pequeñas Empresas no puede aprobar nuevos préstamos.

Razón del desacuerdo actual

El estancamiento actual se origina en un desacuerdo sobre cómo financiar el Gobierno. A pesar de que el martes se alcanzó un acuerdo bipartidista entre la mayoría republicana de la Cámara de Representantes y la mayoría demócrata del Senado, ese pacto fue rechazado el miércoles después de que Donald Trump, expresidente y actual presidente electo, se opusiera a ciertas resoluciones propuestas en el acuerdo.

Los republicanos presentaron un nuevo proyecto unilateral que proponía la eliminación del techo de la deuda durante dos años. Sin embargo, este proyecto no logró avanzar en la votación del jueves debido a las disidencias internas dentro del Partido Republicano.

Si la Cámara de Representantes aprueba una nueva propuesta este viernes, la medida deberá pasar por el Senado, donde los demócratas tienen el control. Esto complica la posibilidad de que un proyecto que no sea bipartidista logre ser aprobado y evitar un cierre prolongado.

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