RDÉ DIGITAL, WASHINGTON. – Estados Unidos puso fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciudadanos de Haití, Honduras, Nicaragua y Venezuela. La medida impacta a más de 500.000 migrantes que permanecen en territorio estadounidense bajo esta protección.
La decisión ocurre después de una disputa judicial que llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos . El fracaso favoreció la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump.
El TPS permite a determinados extranjeros permanecer legalmente en Estados Unidos y obtener autorización para trabajar. Sin embargo, este beneficio no concede residencia permanente ni ciudadanía estadounidense.
¿Qué implica el fin del TPS?
El programa fue creado en 1990 para proteger a ciudadanos de países afectados por conflictos armados, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias.
Por ejemplo, El Salvador recibió este beneficio desde 1991. Honduras, en tanto, obtuvo protección bajo el programa a partir de 1998.
Ahora, los beneficiarios se enfrentan a un cambio migratorio importante. Al terminar su protección, pueden quedar expuestos a procesos de deportación si no cuentan con otra base legal para permanecer en Estados Unidos.
Además, la situación genera diferentes respuestas entre los países involucrados. Cada gobierno deberá enfrentar las consecuencias del eventual retorno de millas de ciudadanos.
Haití enfrenta uno de los mayores impactos
En el caso de Haití, la situación presenta mayores dificultades debido a la crisis de seguridad que atraviesa el país. Según la información difundida, cerca de 300.000 haitianos permanecen en Estados Unidos bajo distintas condiciones migratorias.
Asimismo, el país caribeño enfrenta una fuerte presencia de grupos armados. Por ello, el eventual retorno de personas protegidas por el TPS genera preocupación entre las comunidades haitianas.
Honduras prepara retorno de migrantes
Honduras, por su parte, prepara un proceso de retorno asistido para sus ciudadanos. El Gobierno estima que unos 80.000 hondureños podrían verse afectados por el fin del TPS.
Además, el presidente hondureño Nasry Asfura sostuvo conversaciones con el secretario del Estado estadounidense, Marco Rubio. El objetivo es facilitar una transición ordenada y evitar la separación de las familias.
Los consulados hondureños en Estados Unidos también ofrecerán orientación a los ciudadanos que deban regresar al país.
Venezuela y Nicaragua enfrentan incertidumbre
En Venezuela, el escenario también resulta complejo. La información difundida estima que unos 300.000 venezolanos permanecen en Estados Unidos bajo diferentes situaciones relacionadas con la protección migratoria.
Sin embargo, todavía existe incertidumbre sobre el proceso de retorno. Muchos venezolanos alegan razones políticas y económicas para permanecer fuera de su país.
Por otro lado, Nicaragua enfrenta un escenario similar. Cerca de 5.000 nicaragüenses podrían resultar afectados, mientras persisten dudas sobre las condiciones para un eventual regreso.
En conjunto, el fin del TPS representa un nuevo giro en la política migratoria estadounidense. Además, la medida podría acelerar los procesos de retorno y aumentar la presión sobre los gobiernos de los cuatro países.

