RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.- El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de Estados Unidos ha comenzado a implementar una herramienta de inteligencia artificial (IA) con el objetivo de analizar y eliminar miles de regulaciones federales, según reveló The Washington Post, citando documentos internos y fuentes oficiales bajo condición de anonimato.
La iniciativa forma parte de un plan más amplio del Gobierno federal para simplificar la burocracia y recortar costos operativos.
La herramienta, desarrollada por ingenieros del proyecto DOGE, revisará aproximadamente 200,000 normativas federales con el fin de identificar cuáles ya no son obligatorias por ley y podrían ser suprimidas.
Los documentos citados indican que, hasta la mitad de estas regulaciones, es decir, unas 100,000, podrían ser candidatas a eliminación.
La plataforma se aprobó en organismos como el Departamento de Vivienda y la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor, y cuenta con retroalimentación activa del personal del DOGE para mejorar su precisión y funcionalidad.
Los responsables del proyecto aseguran que esta aplicación de IA tiene el potencial de generar ahorros significativos para el Gobierno federal, al tiempo que contribuiría a reducir la complejidad administrativa y mejorar la eficiencia del aparato estatal.
Buscan completar proceso de regulaciones federales antes del próximo año
La meta es completar este proceso de desregulación antes del 20 de enero de 2026, fecha que marcaría el primer aniversario del regreso de Donald Trump a la presidencia.
La medida también responde al enfoque de la actual administración de suplir los recortes de personal en agencias públicas con herramientas tecnológicas que optimicen la gestión gubernamental.
Esta política se alinea con el impulso declarado del Gobierno para posicionar a Estados Unidos como líder mundial en inteligencia artificial, objetivo que se definió como clave para la seguridad nacional.
En ese sentido, el presidente Trump anunció recientemente una inversión de 92,000 millones de dólares destinada a infraestructura tecnológica en Pensilvania, estado que aspira a convertirse en un centro neurálgico del desarrollo de la IA.
La herramienta se desarrolló durante la gestión del empresario Elon Musk al frente del proyecto DOGE, aunque su relación con la administración se ha deteriorado tras una disputa pública con Trump que provocó su salida del organismo.
El uso de IA en procesos regulatorios levanta expectativas sobre la modernización del aparato estatal, aunque también ha generado preocupación entre sectores que advierten sobre los riesgos de una desregulación masiva sin supervisión humana adecuada.
Por el momento, el DOGE no emitió comentarios oficiales respecto al número final de regulaciones que podrían eliminarse.

