RDÉ DIGITAL, ROMA (EFE).- A una semana de su hospitalización en el Policlínico Gemelli de Roma, el papa Francisco continúa recuperándose de una neumonía bilateral, con una evolución estable y sin fiebre, según el último parte médico.
Mientras tanto, el cardenal Gianfranco Ravasi ha señalado que, si bien el pontífice podría considerar su renuncia en caso de dificultades graves para ejercer su servicio, su gran deseo es cumplir al menos el Jubileo de 2025, evento clave para su papado.
En una entrevista con el Corriere della Sera, Ravasi afirmó que el papa tomará su propia decisión si su salud llegara a impedirle continuar con sus funciones. “Tal vez pida consejo, pero la última palabra la evaluará por sí mismo, en conciencia”, expresó.
Estado de salud y compromiso con su misión
El papa Francisco, de 87 años, fue ingresado el pasado viernes por una bronquitis por infección poli microbiológica, la cual derivó en una neumonía bilateral. Desde entonces, los informes médicos indican una mejoría progresiva, con parámetros hemodinámicos estables.
A pesar de sus problemas de salud y movilidad, Ravasi destacó que el pontífice ha mantenido una presencia internacional fuerte, comparándolo con la influencia de Juan Pablo II. “Incluso con las dificultades ligadas a su edad y su estado físico, ha seguido teniendo una presencia única en el planeta”, señaló. Como ejemplo, mencionó el exigente viaje que el papa realizó en septiembre a Asia y Oceanía, a pesar de desplazarse en silla de ruedas.
Renuncia anticipada del papa y rumores en redes
Desde hace años, Francisco ha dejado abierta la posibilidad de renunciar si su estado de salud le impide gobernar la Iglesia. De hecho, reveló que al inicio de su pontificado ya había firmado una carta de renuncia, siguiendo el ejemplo de Pablo VI.
Sin embargo, Ravasi subrayó que el papa mantiene firme su intención de liderar el Jubileo 2025, un año santo dedicado a la esperanza. “Es su gran momento”, aseguró.
Ante la proliferación de rumores sobre su salud en redes sociales, el cardenal denunció la existencia de una corriente crítica contra el papa, especialmente en algunos sectores de Estados Unidos, donde se difunden noticias falsas sobre su estado. “Hay una fuerte polarización y una expectativa de cambio que se expresa también a través de ‘fake news’”, afirmó.

