RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Este 4 de agosto se cumplen 79 años del terremoto más potente documentado en la historia sísmica de la República Dominicana. El fenómeno ocurrió en 1946, frente a la costa noreste del país, y dejó una huella indeleble tanto por su magnitud como por sus devastadoras consecuencias.
A las 12:51 de la tarde de aquel domingo, un sismo de magnitud 7.8 sacudió con fuerza la isla La Española. El epicentro se ubicó a 16 kilómetros al norte-noroeste de Miches, según la más reciente revisión del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El evento fue catalogado por el Centro Nacional de Sismología (CNS) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) como “el terremoto más grande de la historia sísmica instrumental de la isla”.

Pocos minutos después del temblor, un tsunami impactó con olas de hasta 2.7 metros (9 pies) de altura, borrando del mapa al poblado costero de Matanzas, en la provincia María Trinidad Sánchez. El mar arrasó comunidades y sembró el pánico entre los sobrevivientes.
Las cifras de víctimas varían: el USGS reporta al menos 100 fallecidos, pero otras fuentes, como el CNS y documentos históricos, elevan ese número a más de mil, considerando las muertes causadas por el tsunami. Además, se estima que unas 20,000 personas quedaron sin hogar.
Secuelas y réplicas prolongadas
Los efectos no terminaron con el sismo principal. Cuatro días después, una réplica de magnitud 7.6 estremeció nuevamente la región, y durante los dos meses siguientes se registraron más de mil eventos sísmicos adicionales. Esta actividad sísmica constante obligó a miles de ciudadanos a abandonar sus hogares y buscar refugio en iglesias, plazas y campamentos improvisados.

En Santo Domingo (entonces Ciudad Trujillo) los daños fueron moderados, pero en los valles de los ríos Yaque del Norte y Yuna se reportaron derrumbes, ráfagas de arena y alteraciones del terreno. Las provincias más afectadas fueron Samaná, Nagua, Puerto Plata y Santiago.
Comparación de terremotos significativos en República Dominicana y la región
| Año | Magnitud | Epicentro | Víctimas aproximadas | Tsunami | Impacto |
|---|---|---|---|---|---|
| 1946 | 7.8 | Costa norte (cerca de Miches) | 100 a más de 1,000 | Sí. | Gran destrucción en el noreste del país; tsunami devastador en Matanzas. |
| 1948 | 6.9 | Samaná | Pocas | No | Daños localizados; sin víctimas masivas reportadas. |
| 1953 | 7.2 | Puerto Plata | Casi nulas | Sí. | Olas percibidas; impacto menor en zonas costeras. |
| 2010 | 7.0 | Puerto Príncipe (Haití) | Más de 200,000 (Haití) | No | Graves daños en Haití y estructuras afectadas en el nordeste dominicano. |
Lecciones aprendidas y retos pendientes
El terremoto de 1946 sigue siendo un referente obligado en los estudios sísmicos del Caribe. Su impacto evidenció la necesidad de establecer normas de construcción más estrictas, fortalecer los sistemas de alerta temprana y fomentar una cultura de prevención en toda la población.
Hoy, a casi ocho décadas del desastre, muchos edificios del país aún no cumplen con los estándares antisísmicos modernos, y la preparación ciudadana frente a eventos naturales sigue siendo limitada en algunas regiones vulnerables.
El sismo de Haití en 2010 también afectó a RD

El 12 de enero de 2010, un devastador terremoto de magnitud 7.0 sacudió Haití, con epicentro en las afueras de Puerto Príncipe. Aunque el impacto directo se concentró en territorio haitiano, donde murieron más de 200,000 personas, varias zonas del nordeste dominicano también sufrieron daños estructurales y colapsos parciales.
Provincias como Dajabón, Montecristi, Samaná y Santiago reportaron grietas en edificaciones, evacuaciones preventivas y un colapso generalizado en los sistemas de comunicación. Este evento evidenció, una vez más, la vulnerabilidad compartida entre ambas naciones de la isla La Española.
Fuentes:
Centro Nacional de Sismología (UASD), Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), archivos históricos nacionales.

