El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confirmó inicialmente 30 fallecidos y 50 heridos graves. Sin embargo, las autoridades advirtieron que el balance podría aumentar mientras avanzan las labores de rescate.
El accidente ocurre nueve meses después del siniestro ferroviario de Adamuz, en Córdoba, donde murieron 46 personas. Por tanto, la nueva emergencia vuelve a poner bajo escrutinio la seguridad del sistema ferroviario español.
Choque en Toledo
La colisión se produjo entre las localidades de Los Yébenes y Urda, en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía. Según los primeros reportes, un tren de Renfe chocó contra otro convoy de Iryo que se encontraba detenido en la vía.
El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones. Además, dos de ellos cayeron por un terraplén, lo que complicó las operaciones de rescate y la atención de los pasajeros.
De acuerdo con la información publicada, ambos trenes transportaban a 544 personas. En concreto, el convoy de Iryo llevaba 147 pasajeros, mientras que el tren de Renfe trasladaba a 397.
Los equipos de emergencia movilizaron ambulancias, bomberos y personal especializado. Asimismo, las autoridades regionales habilitaron espacios para atender a los afectados y ofrecer asistencia a sus familiares.
Investigan las causas
Las autoridades investigan las circunstancias que provocaron la colisión. Entre las hipótesis iniciales figuran posibles fallos en los sistemas de señalización y seguridad ferroviaria.
Algunas informaciones periodísticas señalan que el tren de Renfe habría recibido autorización para avanzar mientras otro convoy permanecía detenido. También se examina una posible avería en el sistema de seguridad LZB.
No obstante, estas versiones todavía requieren confirmación oficial. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) analiza los registros técnicos para reconstruir la secuencia de los hechos.
Mientras tanto, las autoridades mantienen las operaciones de emergencia y la recopilación de evidencias.
Recuerdo de Adamuz
El accidente de Toledo revive la tragedia ocurrida el 18 de enero de 2026 en Adamuz, Córdoba. En aquella ocasión, un tren de Iryo descarriló y varios de sus vagones impactaron contra un convoy Alvia de Renfe.
El siniestro dejó 46 fallecidos y numerosos heridos. Además, abrió investigaciones judiciales y técnicas sobre las condiciones de la infraestructura ferroviaria.
En ese caso, las pesquisas preliminares examinaron una posible fractura en un carril relacionada con una soldadura. Sin embargo, las causas definitivas deben establecerse mediante las investigaciones correspondientes.
Suspenden servicios
Tras el nuevo accidente, Adif anunció la interrupción del tráfico ferroviario de alta velocidad entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía. Renfe también activó su plan de asistencia a las víctimas y sus familiares.
Por su parte, García-Page suspendió su agenda para trasladarse a la zona afectada. El ministro de Transportes, Óscar Puente, informó que recopilaba datos en el centro de control.
Aunque ambos accidentes involucran trenes de Renfe e Iryo, todavía no hay pruebas que permitan vincular sus causas. Las investigaciones deberán determinar las responsabilidades y las medidas necesarias para prevenir nuevas tragedias.

