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Estado del Centro Olímpico JPD evidencia abandono institucional

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, considerado el principal pulmón deportivo de la capital y símbolo del desarrollo atlético dominicano, enfrenta uno de sus momentos más críticos debido a un deterioro progresivo que afecta tanto su infraestructura como su entorno ambiental.

Montones de basura, áreas verdes convertidas en vertederos improvisados y canchas deportivas en condiciones deplorables componen el panorama actual del complejo, que se construyó en 1974 para los Juegos Centroamericanos y remodelado en 2003 para los Juegos Panamericanos.

Durante un reciente recorrido por las instalaciones, el Diario Libre constató la acumulación de desechos sólidos en múltiples zonas, especialmente en los alrededores de la avenida Ortega y Gasset, donde la presencia de fundas rotas, envases plásticos y restos orgánicos evidencia la falta de gestión en limpieza y mantenimiento.

A pesar de que el recinto es utilizado diariamente por cientos de atletas en disciplinas como atletismo, béisbol, baloncesto y boxeo, entre otras, el abandono institucional se refleja en baños inutilizables, gradas en mal estado y espacios comunes invadidos por maleza y suciedad.

“Ni siquiera hay baños dignos. Es una loquera lo que se vive aquí”, lamentó un entrenador de béisbol que frecuenta el lugar, al denunciar las condiciones inadecuadas para el desarrollo de los entrenamientos.

Algunas áreas del Centro Olímpico intervenidas para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026

Aunque algunas áreas del complejo las intervienen como parte de los preparativos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, estos trabajos se perciben como esfuerzos aislados frente a un problema estructural: la falta de una política de mantenimiento permanente.

El ciclo de abandono seguido de remodelaciones parciales ha sido una constante en las últimas décadas, y expertos en gestión deportiva advierten que, sin una estrategia de conservación a largo plazo, las inversiones tienden a diluirse en el tiempo.

Además del uso deportivo, el Centro Olímpico lo alquilan de forma recurrente para conciertos y eventos masivos, lo que genera ingresos, pero también un desgaste adicional en sus instalaciones.

Sin embargo, estos recursos no siempre se reflejan en mejoras visibles o sostenibles para el complejo.

La situación del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte plantea un desafío urgente para las autoridades del deporte, el medioambiente y el gobierno central, que deben definir si este espacio continurá como un eje fundamental para el deporte nacional o un ejemplo más de infraestructura subutilizada y mal gestionada.

Fuente: Diario Libre

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