RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- La directora regional de ChildFund América Latina y El Caribe, Cristina Barrera, alertó este viernes sobre los “monstruos en internet”, una forma simbólica de referirse a adultos malintencionados que se aprovechan de la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes en el entorno digital.
En entrevista con la agencia EFE, Barrera explicó que estos depredadores se presentan como “nuevas amistades” en redes sociales o plataformas de juego, donde ganan lentamente la confianza de los menores para luego explotar emocional o sexualmente su relación.
“Estas violencias suelen venir disfrazadas de amistad virtual, escondidas tras una pantalla”, comentó.
Según el informe ChildLight 2024, alrededor de 302 millones de menores en el mundo (uno de cada ocho) sufrieron algún tipo de violencia digital el último año.
Un depredador, alerta la organización, puede iniciar contacto con un niño o adolescente “cada 19 segundos”.
A esto se une el uso creciente de contenidos abusivos generados por inteligencia artificial, que promueven y normalizan la violencia infantil sin requerir un expositor real.
Riesgos presentes y alerta regional
ChildFund identificó riesgos emergentes como grooming, sextorsión y ciberacoso, incluso en el entorno del hogar, que pueden tener consecuencias graves, incluyendo ideación suicida.
Barrera advirtió que el marco legal en América Latina es más débil que en regiones como Europa o EE. UU., lo que facilita el acceso de agresores a estos espacios.
La campaña “Los Monstruos en Internet son Reales”, lanzada en seis países latinoamericanos, promueve herramientas para que familias y educadores detecten señales de alerta y eviten contactos peligrosos.
Barrera recomienda especial atención a cambios de comportamiento en los niños: miedo repentino, retraimiento social o rechazo a compartir lo que hacen en línea.
“Darles un dispositivo a un niño sin supervisión es como entregarle las llaves de un vehículo en una autopista de alta velocidad”, advirtió.
Puntos clave para proteger a los menores:
- Mantener el acompañamiento y buen vínculo con los niños.
- Observar señales como aislamiento, temor o reserva.
- Informarse sobre las herramientas de protección digital.
- Fomentar la comunicación abierta sobre la actividad en redes y videojuegos.
Este llamado de atención subraya la urgencia de fortalecer la seguridad digital infantil en una era donde la conectividad puede ser un riesgo si no está bien monitoreada.

