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Explotación de recursos y eliminación de manglares destruyen Samaná

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El Foro Ambiental de Samaná (FAS) alertó sobre los efectos negativos del crecimiento inmobiliario y turístico sin regulación en la provincia, especialmente en la costa norte de la península.

Según la organización, que desde 2009 trabaja por el desarrollo sostenible en la región, la falta de ordenamiento territorial y la explotación indiscriminada de recursos están deteriorando el medio ambiente y afectando la calidad de vida de las comunidades.

Los representantes del FAS, Noemí Araújo, Lissette Gil y Giordano Peña, señalaron en el Encuentro Verde de Listín Diario que la falta de planificación ha llevado a un déficit en servicios básicos como agua y electricidad.

“Las Terrenas enfrenta constantes apagones y escasez de agua porque la infraestructura no crece al mismo ritmo que el desarrollo inmobiliario”, indicó Araújo. Además, denunció que las fuentes de agua subterránea están en riesgo por la explotación descontrolada de materiales de construcción.

Uno de los aspectos más alarmantes mencionados por el FAS es la eliminación de manglares y humedales para proyectos inmobiliarios. “La construcción en zonas sensibles, como el nacimiento del río Cosón y frente a la playa Las Ballenas, está alterando el equilibrio ecológico y agravando las inundaciones”, explicó Gil.

Además, Peña resaltó la paradoja de que, aunque el turismo es una fuente importante de ingresos, las áreas protegidas no reciben beneficios económicos por su explotación. “Cientos de turistas visitan playa Frontón diariamente sin que se cobre una entrada, lo que impide generar fondos para su conservación”, afirmó.

Llamado a la acción

Ante esta situación, el FAS propone establecer un diálogo con las autoridades para definir estrategias de desarrollo sostenible. “No se trata de detener el crecimiento, sino de regularlo con una visión a largo plazo”, subrayó Araújo. En este sentido, la organización enfatiza la necesidad de aplicar las leyes existentes y coordinar acciones entre el Estado y el sector privado.

El foro, compuesto por ambientalistas, empresarios, científicos y miembros de la comunidad, también trabaja en iniciativas para proteger los manglares y fomentar un turismo más sostenible. “Samaná tiene un potencial enorme, pero debe crecer de manera responsable para garantizar su viabilidad a futuro”, concluyó Gil.

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