RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.- El científico estadounidense James D. Watson, uno de los pioneros en el descubrimiento de la estructura del ADN, falleció a los 97 años en un hospicio de East Northport, en Long Island (Nueva York), según confirmó su familia al The New York Times y el Laboratorio Cold Spring Harbor (CSHL), institución a la que dedicó gran parte de su vida académica.
Watson, nacido en Chicago en 1927, fue una figura clave en la biología molecular moderna. En 1953, junto con el físico Francis Crick, logró determinar la doble hélice del ADN, basándose en datos experimentales obtenidos por la química Rosalind Franklin y el biofísico Maurice Wilkins, del King’s College de Londres.
Este hallazgo marcó un antes y un después en la comprensión de la herencia genética y la biología celular.
Por este trabajo, Watson, Crick y Wilkins recibieron en 1962 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, reconocimiento que consolidó su lugar en la historia de la ciencia.
A lo largo de su trayectoria, Watson también fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada por Gerald Ford, y la Medalla Nacional de la Ciencia, concedida por Bill Clinton.
Watson fue el primer director del Proyecto Genoma Humano
Fue, además, el primer director del Proyecto Genoma Humano, una ambiciosa iniciativa internacional que culminó en 2003 con la secuenciación completa del ADN humano.
El Cold Spring Harbor Laboratory, del que fue director desde 1968, destacó en su obituario las “extraordinarias contribuciones” de Watson, que ayudaron a convertir el pequeño centro de investigación de Long Island en una institución científica de referencia mundial.
También subrayó su papel como impulsor de la educación genética, a través de programas como el DNA Learning Center y de publicaciones académicas que fomentaron la formación de nuevas generaciones de investigadores.
Sin embargo, su figura no estuvo exenta de controversias. En 2018, el CSHL le retiró los títulos honorarios tras unas declaraciones en las que Watson atribuyó diferencias de inteligencia a criterios raciales, comentarios ampliamente condenados por la comunidad científica.
Watson deja un legado científico que transformó la comprensión de la vida a nivel molecular, aunque su trayectoria también estuvo marcada por el debate sobre ética y responsabilidad en la ciencia.

