RDÉ DIGITAL, COREA DEL SUR.- El robot humanoide Gabi debutó como símbolo de monje budista en Corea del Sur durante una ceremonia realizada el 6 de mayo en el Templo Jogye. El evento tuvo lugar en Seúl, donde el androide fue presentado ante monjes pocos días antes del cumpleaños de Buda.
Además, el robot mide 130 centímetros y fue vestido con túnica tradicional gris y marrón. Asimismo, su aparición marcó un hecho inédito al combinar espiritualidad con tecnología avanzada.
Ceremonia simbólica marca el debut de Gabi monje robot
Durante el acto, Gabi recibió un rosario budista conocido como “mala”. En consecuencia, este gesto simboliza compromiso con la meditación, la atención plena y la enseñanza espiritual.
De igual forma, la escena fue difundida por la Agencia Yonhap. Además, las imágenes generaron impacto internacional y abrieron debate sobre inteligencia artificial y religión.
Orden Jogye impulsa innovación religiosa
Por otro lado, la Orden Jogye explicó que la iniciativa busca acercar el budismo a los jóvenes. En consecuencia, se apuesta por integrar herramientas tecnológicas en una sociedad cada vez más digitalizada.
Asimismo, el robot fue diseñado para interactuar con personas dentro del templo. Además, podrá responder preguntas y participar en actividades educativas.
Tecnología y espiritualidad convergen en Corea del Sur
En este contexto, Corea del Sur se posiciona como líder en robótica e inteligencia artificial. Por consiguiente, la incorporación de estas tecnologías en espacios religiosos refleja adaptación institucional al siglo XXI.
De igual forma, el caso de Gabi genera curiosidad tanto dentro como fuera del ámbito religioso. Además, plantea interrogantes sobre los límites entre espiritualidad humana y avances tecnológicos.
Debate global sobre inteligencia artificial y religión
Finalmente, expertos señalan que este tipo de iniciativas redefine la relación entre tecnología y fe. En efecto, el uso de robots en contextos espirituales abre nuevas posibilidades y desafíos éticos.
Así, el debut de Gabi monje robot se convierte en un hito que impulsa el diálogo global sobre el futuro de la religión en la era digital.

