RDÉ DIGITAL, EE.UU.- El juicio Musk-Altman comenzó este 27 de abril en Oakland, California, con la selección del jurado en uno de los casos más observados del sector tecnológico.
El proceso enfrenta a Elon Musk y Sam Altman por el control, la misión y el modelo corporativo de OpenAI.
La demanda fue presentada por Musk contra Altman, OpenAI y Microsoft.
Musk reclama millonaria compensación
El empresario acusa a OpenAI de haber abandonado su misión original sin fines de lucro para transformarse en una estructura orientada al beneficio económico.
Según reportes judiciales, Musk solicita entre 134.000 y 150.000 millones de dólares en daños, además de cambios estructurales en la organización.
Asimismo, exige la destitución de parte de la actual dirección y el retorno al modelo fundacional.
Origen del conflicto con OpenAI
OpenAI fue fundada en 2015 como una organización enfocada en el desarrollo responsable de inteligencia artificial.
Sin embargo, en 2019 adoptó una estructura con fines de lucro limitados para atraer inversión externa.
Posteriormente, en 2025, pasó a funcionar como corporación de beneficio público, manteniendo vínculos con grandes inversores como Microsoft.
Musk sostiene que estos cambios contradicen los principios acordados en la fundación.
Testigos clave y tensiones internas
Se espera que durante el juicio declaren figuras de alto perfil, entre ellas Musk, Altman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella.
También podrían comparecer directivos y exejecutivos vinculados a OpenAI.
Documentos internos revelados en el proceso exponen tensiones históricas entre los fundadores y desacuerdos sobre liderazgo y control estratégico.
Un caso que impacta a toda la industria
La disputa trasciende lo legal y podría redefinir la gobernanza de empresas tecnológicas híbridas.
Además, el resultado del juicio podría afectar planes de expansión y una eventual salida a bolsa de OpenAI.
Mientras tanto, la defensa sostiene que Musk busca perjudicar a la empresa para beneficiar a su propia firma de inteligencia artificial, xAI.
El caso se perfila como uno de los litigios más trascendentales en la historia reciente de la tecnología.

