RDÉ DIGITAL, ECUADOR.- El sábado pasado, México presenció con incredulidad y consternación el recrudecimiento de las tensiones con Ecuador después del asalto a la Embajada en Quito. Mientras el presidente, Andrés Manuel López Obrador, hacía un llamado a la prudencia y agradecía la solidaridad de diversas naciones latinoamericanas, el escenario internacional observaba con atención el desenlace de esta crisis diplomática.
La crisis tomó un giro inesperado tras el insólito asalto perpetrado en la noche del viernes a la embajada mexicana en Quito por la Policía ecuatoriana, con el objetivo de apresar al exvicepresidente Jorge Glas (2013-2017), a quien México había concedido asilo político ese mismo día, lo que desencadenó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.
López Obrador expresó su gratitud por el apoyo recibido de líderes, dirigentes y organizaciones civiles de distintas naciones, ante el ataque a la Embajada de México en Ecuador.
El mensaje del presidente mexicano se produjo luego de gestos solidarios y respaldo de mandatarios como Luis Alberto Arce de Bolivia, Gustavo Petro de Colombia y Gabriel Boric de Chile, entre otros.
“Manifestamos nuestro respeto al pueblo hermano de ese país y solicitamos a nuestros compatriotas actuar con cautela para evitar situaciones incómodas y no caer en provocaciones”, añadió el presidente.
México anunció su decisión de recurrir a la Corte Internacional de Justicia para denunciar a Ecuador por infringir el Derecho Internacional.
Por su parte, desde Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, instó al “diálogo” y adelantó que solicitará una reunión del Consejo Permanente del organismo para abordar las tensiones entre ambos países.
En un breve comunicado, la canciller mexicana, Alicia Bárcena, anunció que “ante la flagrante violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y las lesiones sufridas por el personal diplomático mexicano en Ecuador, México anuncia la inmediata ruptura de relaciones diplomáticas con Ecuador”.
A nivel interno, las acciones del gobierno encabezado por Daniel Noboa han generado la condena unánime de los tres principales candidatos presidenciales mexicanos, quienes se encuentran en plena campaña electoral de cara a los comicios del 2 de junio, donde se elegirá al sucesor o sucesora de López Obrador.
La candidata oficialista y líder en las encuestas, Claudia Sheinbaum, calificó la irrupción en la embajada mexicana en Ecuador como “una afrenta a la diplomacia y al derecho internacional” que consideró “inadmisible”.
Por otro lado, la candidata de la coalición opositora Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez, enfatizó que “se puede estar o no de acuerdo con la administración de justicia en otros países, pero las sedes diplomáticas de cualquier nación extranjera son sagradas”.
En otro ámbito, el titular de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la Fuerza del Pueblo (FP), Manolo Pichardo, condenó el asalto a la embajada de México en Quito y lo catalogó como una violación al principio de reciprocidad entre los Estados, establecido en todas las convenciones internacionales sobre relaciones diplomáticas y consulares que han predominado en la sociedad internacional.
Pichardo hizo hincapié en el respeto e inviolabilidad de las sedes diplomáticas y consulares, contemplado en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963.
El político advirtió sobre el retorno a prácticas propias de regímenes autoritarios en América Latina, comparando el asalto a la embajada de México en Ecuador con acciones del Plan Cóndor, donde la violación de derechos internacionales y fundamentales era la norma.
Los países fundadores de la Alianza para el Desarrollo en Democracia (ADD), Costa Rica, Panamá y República Dominicana, expresaron su rechazo y lamentaron “profundamente la inexcusable violación” por parte del gobierno de Ecuador a la integridad territorial de la Embajada de México en Quito, la noche del 5 de abril.
Mediante un comunicado, explicaron que las relaciones internacionales están regidas por el Derecho Internacional, en particular por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que establece la inviolabilidad de las legaciones diplomáticas y que los agentes del Estado receptor no pueden ingresar en ellas sin consentimiento del jefe de la misión.
Esta normativa, destacaron, es una antigua y arraigada tradición en las Américas, fundamental para fortalecer la confianza mutua en las relaciones diplomáticas y la convivencia pacífica entre las naciones.
“Las normas internacionales que regulan el asilo nunca deben ser pretexto para violar la sede diplomática de un Estado”, afirmaron.
Los tres países concluyeron expresando su confianza en que Ecuador y México, como naciones hermanas, puedan superar este grave conflicto mediante el diálogo y el respeto a las normas internacionales, con el objetivo de restaurar el curso normal de sus relaciones diplomáticas.
Mientras que, Jorge Máynez, candidato del también partido opositor Movimiento Ciudadano, denunció el asalto a la embajada en Quito como “un atentado contra la soberanía de México” que “no puede ser tolerado”.
Finalmente, hizo un llamado a reflexionar sobre el respeto a las normas establecidas en el Derecho Internacional Público y al uso adecuado de los medios para resolver pacíficamente las controversias internacionales, con el fin de preservar las relaciones entre los Estados y la paz internacional.
En la Ciudad de México, durante la tarde del sábado, alrededor de cincuenta personas se congregaron frente a la embajada de Ecuador en la capital mexicana en una manifestación pacífica, pese a la recomendación de la secretaria de Gobernación de México, Luisa María Alcalde, de no acudir a la legación diplomática ecuatoriana.

