RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El exjugador dominicano Moisés Alou recibió este lunes una emotiva muestra de reconocimiento por parte del recién exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown, Billy Wagner, quien durante su discurso de consagración destacó al quisqueyano como “el mejor compañero” que tuvo en sus 16 años de carrera en las Grandes Ligas.
Alou, visiblemente emocionado, agradeció las palabras del exlanzador zurdo y destacó que, aunque nunca buscó alabanzas públicas, ese tipo de gestos demuestran que su forma de ser como compañero valió la pena.
“Uno no hace las cosas para que lo reconozcan, pero que Billy dijera eso, confirma que valió la pena… Me sentí muy orgulloso”, expresó en una entrevista en el programa Diamante Deportivo.
El vínculo entre ambos se forjó a lo largo de cinco temporadas compartidas en Grandes Ligas, tres con los Astros de Houston y dos con los Mets de Nueva York.
Moisés Alou destacó a Wagner como un hermano
Alou destacó que Wagner no solo fue un colega cercano, sino también “como un hermano”, al punto que incluso llegó a dormir en la cuna de su hijo menor durante una visita a su casa en Santo Domingo en el año 2000, cuando los Astros viajaron a República Dominicana para un partido contra los Medias Rojas de Boston.
“Le dije que tenía que venir porque era mi país. Y él aceptó… Billy mide como 5’10”, y terminó durmiendo en la cuna de mi hijo”, contó entre risas.
Alou rememoró los años en Houston como una época de hermandad, en la que forjó lazos con figuras como Jeff Bagwell, Craig Biggio, Mike Hampton y Scott Elarton, con quienes aún mantiene contacto.
“Nosotros éramos como una familia, sin distinción de raza o color. Eso marcó la diferencia”, dijo.
En su testimonio, también compartió cómo mantenía vivo el sabor dominicano en el camerino al llevar platos típicos como sancocho y mondongo, preparados por su prima Ligia, cada fin de semana.
“Todos lo esperaban. Era una forma de compartir y mostrar quiénes somos”, afirmó.
Valoró a compañeros que están en Cooperstown
Aunque Alou no pertenece formalmente al Salón de la Fama, dijo sentirse parte de ese círculo gracias a la cercanía con excompañeros que hoy ocupan un lugar en Cooperstown. “No tengo la placa, pero tengo a los amigos que la tienen, y me hacen sentir uno de ellos”, expresó.
Wagner, por su parte, reconoció que Alou fue quien le enseñó a valorar la cultura dominicana, aunque se disculpó por nunca haber podido aprender español, pese a sus esfuerzos.
También recordó a otros jugadores dominicanos que marcaron su carrera, como el receptor Tony Eusebio y el lanzador Octavio Dotel, a quien rindió tributo tras su reciente fallecimiento en un accidente.
Moisés Alou, además, aprovechó para informar que su padre, Felipe Alou, también leyenda del béisbol dominicano, fue sometido recientemente a una cirugía, pero se encuentra estable y en recuperación.
“Gracias a Dios, ya está muy bien”, concluyó.
El reconocimiento público de Wagner ha sido recibido por la comunidad del béisbol como un testimonio del impacto humano y profesional de Moisés Alou, dentro y fuera del terreno.
