El cortejo partió del Clos Montmartre, un viñedo que simboliza la historia vitivinícola de la zona. Además, reunió a agrupaciones culturales y representantes de distintas comunidades.
La marcha estuvo encabezada por los niños tamborileros de Les P’tits Poulbots, vestidos con uniformes de infantería de 1813. También participó la República de Montmartre, una asociación cultural y filantrópica fundada en 1921.
Una celebración con diversidad cultural
Durante el recorrido, las calles adoquinadas se llenaron de gaitas, acordeones y batucadas. Asimismo, participaron representantes de asociaciones ucranianas, griegas y brasileñas, junto con integrantes de la Casa de España en París.
El desfile también contó con miembros de cofradías dedicadas a tradiciones regionales francesas. Entre ellos figuraron representantes de los caballeros del olivo de Nyons y de la República de Canuts, vinculada a los antiguos trabajadores de la seda.
Uno de los participantes fue Jacky Georges, de 88 años, integrante de la Cofradía de Vinos y Espirituosos de Francia. Según relató, lleva 45 años participando en estas celebraciones.
Georges lució un catavinos de plata, instrumento tradicional para examinar el vino. Además de su vínculo con la fiesta, desarrolló una extensa carrera como pintor de letreros en establecimientos de París.
Un viñedo rescatado de la desaparición
Aunque Montmartre es conocido por sus artistas y cafés, su historia también está ligada al cultivo de la vid. En el siglo XII, las monjas de la abadía local plantaron viñedos y produjeron vino.
Con el crecimiento urbano, las zonas de cultivo fueron desapareciendo. Finalmente, el viñedo dejó de existir en 1928.
Sin embargo, en 1933 fue recuperado por iniciativa de personalidades y asociaciones del barrio. El objetivo era preservar los terrenos amenazados por proyectos inmobiliarios. Un año después, en 1934, se celebró la primera edición de la fiesta moderna.
El Clos Montmartre mantiene viva la tradición
El viñedo ocupa 1.556 metros cuadrados y cuenta con 1.762 cepas de unas veinte variedades de uva. Según datos del Ayuntamiento de París, su producción habitual ronda una tonelada de uvas por cosecha.
Con esa cantidad se elaboran aproximadamente 2.000 botellas de medio litro de vino tinto y rosado. No obstante, el volumen cambia según las condiciones de cada temporada.
El Ayuntamiento supervisa el mantenimiento del terreno y la producción. Además, la elaboración se realiza en las bodegas del distrito 18.
Las botellas llevan nombres relacionados con figuras y símbolos de Montmartre, como Dalida, Michou y el cabaret Lapin-Agile. La venta del vino también contribuye a financiar programas de asistencia social del distrito.
La fiesta comenzó el 7 de octubre y concluye este domingo 11. De esta manera, Montmartre mantiene una celebración que preserva su pasado vitivinícola y reúne cada año distintas expresiones culturales.

