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Mujeres al límite: la realidad detrás de la salud mental materna

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RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Cada 7 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna, pero más que una fecha para recordar, debería ser un llamado urgente a reconocer una realidad que muchas veces se ignora. La salud mental materna no es solo un tema clínico, es el reflejo de una sociedad que sigue cargando sobre la mujer responsabilidades desproporcionadas.

En las últimas décadas, los trastornos emocionales durante el embarazo y el posparto han ido en aumento. Sin embargo, la discusión pública sigue siendo superficial. ¿Cuál es el detonante?, ¿qué ha cambiado?, ¿por qué cada vez más mujeres enfrentan esta situación en silencio?

Sobrecarga y presión social en la mujer

Seamos claros: la sobrecarga es el núcleo del problema. La mujer de hoy no solo es madre, también debe ser proveedora, profesional y sostén emocional del hogar. Se le exige cumplir el 100 % de su rol materno y, al mismo tiempo, asumir gran parte de las responsabilidades que históricamente eran compartidas o delegadas.

Empoderamiento o exigencia disfrazada

A esto se suma una narrativa engañosa de “empoderamiento” que, en la práctica, muchas veces significa hacer más, sin recibir más apoyo. Se celebra la independencia, pero no se redistribuyen las cargas. El resultado es una presión constante que impacta directamente en la salud mental.

Falta de apoyo y carga emocional

El escenario se agrava cuando la maternidad se combina con la falta de respaldo. Muchas mujeres deben dejar a sus hijos con apenas meses de nacidos para salir a trabajar, enfrentando culpa, agotamiento y estrés. Esta realidad no distingue si hay o no una pareja presente, porque incluso cuando existe, la corresponsabilidad no siempre es real.

Peor aún, la sociedad continúa normalizando la ausencia paterna en muchos casos. Mientras algunos hombres pueden desvincularse sin grandes consecuencias sociales, la mujer no solo asume toda la carga, sino que además es señalada y juzgada.

Falta de políticas públicas efectivas

A nivel institucional, la respuesta sigue siendo insuficiente. La falta de políticas públicas efectivas, apoyo económico y servicios de salud mental accesibles deja a miles de madres en una situación de vulnerabilidad. No se trata solo de voluntad individual, sino de un sistema que no está diseñado para sostenerlas.

Esta realidad, que muchas mujeres cargan incluso antes de ser madres, se intensifica en el posparto. Por eso, hablar de salud mental materna es hablar de una deuda social pendiente.

Ignorarla no la hace desaparecer. Solo perpetúa un modelo que exige más de lo que acompaña y que, en silencio, sigue pasando factura a la salud y al bienestar de las mujeres.

LPP.

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