RDÉ DIGITAL, GINEBRA.- Las negociaciones para establecer un tratado internacional jurídicamente vinculante contra la contaminación por plásticos fueron retomadas este martes en Ginebra, en el marco del sexto periodo de sesiones del comité intergubernamental encargado del proceso.
Durante la inauguración, la directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Inger Andersen, expresó su confianza en que las conversaciones concluyan el próximo 14 de agosto con un texto firme y duradero.
“Debe estar hecho para perdurar, no solo para el momento actual”, afirmó.
Andersen alertó sobre el rápido crecimiento de la producción de plásticos, que alcanza unos 430 millones de toneladas al año, y el impacto ambiental y sanitario que genera su mala gestión.
“La polución plástica está en nuestros océanos, en la naturaleza e incluso en nuestros cuerpos”, señaló. Si no se toman medidas, advirtió, esa producción podría triplicarse en las próximas décadas.
Límites a la producción de plásticos
El presidente del comité negociador, el diplomático ecuatoriano Luis Vayas Valdivieso, calificó el inicio de las conversaciones como “constructivo” y reiteró la urgencia de avanzar hacia un instrumento internacional vinculante que contribuya a resolver una de las mayores amenazas ambientales de la actualidad.
Uno de los principales retos del proceso gira en torno a los límites a la producción de plásticos y la inclusión de una lista de sustancias químicas prohibidas, temas que generan divisiones entre los países participantes.
Mientras organizaciones ambientales piden una reducción de hasta un 75 % en la producción, naciones productoras de petróleo o con grandes industrias basadas en plásticos, como EE. UU., China, India, Pakistán o países del Golfo, han expresado reservas.
En respuesta a preocupaciones sobre el posible impacto económico de un tratado restrictivo, Andersen recordó que los países más afectados por los desastres medioambientales también sufren las consecuencias de la contaminación plástica.
“Las soluciones deben ser transformadoras, no punitivas”, declaró.
Las negociaciones, que se han extendido durante casi tres años, buscan sentar las bases de un tratado que, según Naciones Unidas, podría marcar un punto de inflexión en la lucha global contra la contaminación por plásticos.

