RDÉ DIGITAL, ARGENTINA.- Durante la séptima audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, los peritos que realizaron la autopsia coincidieron en que el exfutbolista no murió de manera súbita, sino que experimentó un proceso de deterioro progresivo con signos de agonía prolongada.
El médico forense Federico Corasaniti, quien examinó el cuerpo el 25 de noviembre de 2020, detalló que Maradona presentaba “signos de edema generalizado”, descartando una muerte súbita: “Súbito esto no puede ser”, afirmó.
Explicó que el edema indica acumulación de líquido por fallas en órganos como corazón, riñón o hígado, y señaló que el astro tuvo una “agonía exteriorizada”. Entre los hallazgos, mencionó un “falso hongo de espuma” en la boca, asociado a la asfixia por acumulación de líquido en los pulmones.
La autopsia reveló además un corazón de 503 gramos, casi el doble del promedio, con fibrosis, infiltración grasa y daños en las fibras musculares.
Corasaniti cuestionó comparaciones de la defensa de Leopoldo Luque basadas en tablas de referencia del hemisferio norte, que no reflejan las características físicas de la población argentina.
Por su parte, la médica histopatóloga Silvana De Piero confirmó la presencia de cirrosis hepática y daño renal, describiendo lesiones que se desarrollan tanto en meses como en horas.
Los peritos también coincidieron en que el corazón presentaba coágulos compatibles con períodos agónicos prolongados y que los pulmones mostraban signos de asfixia por líquido, un proceso que “se produce en días”.
Otro dato relevante fue la ausencia de contenido gástrico en el estómago, lo que contradice los testimonios de allegados que afirmaban que Maradona había desayunado antes de volver a dormir.
La Fiscalía sostiene que esto refuerza la hipótesis de que el exjugador pasó varias horas sin supervisión médica antes de su fallecimiento.
