RDÉ DIGITAL, LAS VEGAS.- La industria musical latina regaló este miércoles a Raphael “su gran noche”. El legendario artista español fue homenajeado en Las Vegas por más de seis décadas de trayectoria, en un emotivo recital que reunió a figuras como Aitana, David Bisbal, Rozalén, Pablo López, Fito Páez y Carlos Rivera.
Una celebración entre estrellas
“Raphael significa el milagro de que el escenario cobre vida, perseverancia y amor absoluto”, afirmó Pablo López en la alfombra roja. El intérprete recordó que suele mostrarle a Raphael videos de 1967 y que el artista relata esas experiencias “como si hubiesen ocurrido ayer”.
Rozalén también evocó su vínculo con el homenajeado. Contó que su madre tenía un póster de Raphael y que su padre, sacerdote, cantó en misa La canción del tamborilero tras escuchársela a “un joven llamado Rafael”. “Cuando él se hizo famoso, en el pueblo decían que Raphael estaba cantando la canción de Cristóbal”, relató entre risas.
El argentino Fito Páez definió al homenajeado como “escandaloso, simpático y muy dramático”. A su juicio, esas cualidades lo hicieron destacar desde el inicio de su carrera.
Voces que trascienden generaciones
“Raphael es historia de España y del mundo”, dijo Aitana, quien subrayó “su forma de ponerle alma a todo lo que hace”. Por su parte, Silvia López Cruz lo describió como “un intérprete total que se entrega con cuerpo y alma a cada melodía”.
El joven Iván Cornejo, de raíces mexicanas, expresó sentirse “súper emocionado y honrado” por rendirle tributo. “Artistas como él me han enseñado que la música romántica y poética nunca va a morir”, afirmó.
Reconocimiento a una vida dedicada a la música
El director ejecutivo de la Academia Latina de la Grabación, Manuel Abud, explicó que Raphael fue elegido Persona del Año 2025 por ser “único, polifacético y con una resiliencia increíble”.
“Siempre celebramos la música y a quienes la crean. Raphael trasciende generaciones y fronteras”, destacó Abud.
A sus 82 años, el artista español continúa siendo un referente de la canción romántica y un símbolo de entrega escénica. Su homenaje en Las Vegas confirma que su voz y su arte siguen tan vivos como el primer día.

