RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Un día como hoy, en 1952, República Dominicana encendía por primera vez la señal de televisión, convirtiéndose en el tercer país de América Latina en hacerlo, después de México y Cuba. Aquel momento, transmitido desde los estudios de La Voz Dominicana, marcó el inicio de una era que transformaría la vida cotidiana, la política y la cultura del país.
Desde entonces, la televisión ha sido testigo y protagonista de la historia dominicana. Hoy, 73 años después, el país celebra el Día de la Televisión Dominicana, una fecha que rinde tributo a quienes construyeron este medio desde sus bases técnicas, artísticas e institucionales.
El origen: poder, imagen y control
El primer canal del país fue La Voz Dominicana, propiedad de José Arismendy Trujillo (Petán), hermano del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Fundada inicialmente como emisora radial (La Voz del Yuna) en 1942, se transformó en estación de televisión en 1952, transmitiendo desde Santo Domingo por el Canal 4.

Entre sus primeros rostros estuvieron figuras como María Cristina Camilo, quien se convirtió en la primera mujer en aparecer en pantalla en RD, y Luis Mercedes Miches, pionero de las actuaciones televisadas. También destacaron Toña Colón, ícono de las artes escénicas, y Rafael Solano, músico y presentador que más tarde brillaría como compositor.
Desde sus inicios, el canal cumplió una doble función: entretener e informar, pero también servir como herramienta de propaganda del régimen trujillista. Sin embargo, fue también la cuna de los primeros programas de variedades, música y drama en vivo.
Décadas de evolución y talentos inolvidables
Con el paso del tiempo y la caída del régimen, La Voz Dominicana fue rebautizada como Radio Televisión Dominicana (RTVD). La televisión dominicana comenzó a diversificarse, y surgieron nuevos canales, formatos y talentos que definieron la identidad nacional frente a las cámaras.

Durante las décadas de los 60, 70 y 80, aparecieron figuras clave como:
- Jack Veneno, quien transformó la lucha libre en fenómeno televisivo nacional.
- Freddy Beras Goico, ícono del humor, la crítica social y la solidaridad televisada.
- Yaqui Núñez del Risco, comunicador y productor innovador con visión futurista.
- Milagros Germán, quien marcaría pauta en los 90 como presentadora y productora.
- Julissa Bermúdez, Roberto Salcedo, Carlos Alfredo Fatule, entre muchos otros que construyeron el entretenimiento familiar y juvenil.
Programas como El Show del Mediodía, La Alegría del País, Punto Final, Con Freddy y Punto, Noche de Luz y El Gordo de la Semana quedaron en la memoria colectiva como espacios que combinaron humor, denuncia social, cultura popular y espectáculo.
CERTV y el canal estatal: historia institucional
En 2003, por decreto presidencial, RTVD pasó a llamarse Corporación Estatal de Radio y Televisión (CERTV). Bajo esta estructura se consolidaron medios públicos como Canal 4RD, Quisqueya Televisión, Edumas TV y varias emisoras educativas y culturales.

Actualmente, CERTV continúa con su misión de servicio público, combinando programación informativa, educativa, cultural y de entretenimiento, con contenidos en vivo, transmisiones especiales y espacios dedicados a la memoria audiovisual del país.
Más que nostalgia: una televisión con desafíos presentes
En 2025, la televisión dominicana se enfrenta al desafío de competir en un entorno digital. Plataformas de streaming, redes sociales y contenido bajo demanda han desplazado parte de la audiencia, sobre todo joven. Sin embargo, la televisión tradicional sigue siendo clave para la información, el debate político y la preservación de la cultura local.
Durante las celebraciones del 73 aniversario, RTVD ha organizado transmisiones especiales, programas conmemorativos y un homenaje a las figuras históricas que sentaron las bases del medio. También se ha puesto en marcha una campaña para digitalizar archivos históricos y preservar el legado de quienes hicieron historia frente y detrás de cámaras.
Un legado que sigue contando la historia del país
La televisión dominicana ha sido espejo de alegrías, crisis, cambios sociales y transformación cultural. Hoy, más de siete décadas después, sigue siendo un canal directo entre el pueblo y su identidad.
Recordar a los pioneros, visibilizar a los actuales y formar a los nuevos talentos no es un acto de nostalgia: es una necesidad nacional.

