RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este jueves que tres fábricas automotrices que estaban en proceso de construcción en México detendrán sus operaciones y serán trasladadas a territorio estadounidense, como resultado de su política arancelaria.
La decisión fue anunciada durante una reunión de su gabinete, en la que también elogió a su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum.
Trump aseguró que el cambio responde a los aranceles establecidos por su administración, aunque subrayó que no busca perjudicar a México.
“No estoy buscando hacerle daño, pero tres fábricas de carros que se estaban construyendo allí han parado las obras y se van a reiniciar aquí en Estados Unidos por los aranceles”, explicó el mandatario.
El presidente republicano argumentó que Estados Unidos ha sufrido una pérdida industrial significativa desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), reemplazado en 2020 por el T-MEC.
“Hemos perdido 90.000 fábricas desde el TLCAN”, afirmó.
A pesar del impacto económico que pueda representar para México, Trump tuvo palabras positivas para la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como “una mujer fantástica y muy buena”.
Destacó que ambos han mantenido conversaciones frecuentes y calificó a la mandataria como “muy elegante”.
Las declaraciones se dan en un contexto de distensión entre ambos países, luego de tensiones iniciales durante el segundo mandato de Trump, cuando el presidente estadounidense amenazó con imponer aranceles del 25 % a México y Canadá, acusándolos de no frenar adecuadamente la migración irregular y el tráfico de fentanilo.
En marzo, Trump decidió suspender temporalmente esos aranceles dentro del marco del tratado T-MEC, aunque mantuvo los impuestos del 25 % sobre las importaciones de acero y aluminio mexicanos.
A su vez, México y Canadá quedaron excluidos de la nueva política de “aranceles recíprocos”, anunciada el 2 de abril, que impone tarifas del 10 % a la mayoría de los países con los que EE. UU. mantiene relaciones comerciales.
El anuncio del retorno de las fábricas representa un nuevo capítulo en la estrategia comercial de Trump, centrada en la relocalización de la producción industrial en suelo estadounidense, al tiempo que se mantiene un diálogo activo con sus principales socios del continente.

