RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (EFE).- A medida que se acercan las elecciones presidenciales en EE. UU., el expresidente Donald Trump intensificó sus denuncias sobre posibles fraudes electorales, aunque aún no ha afirmado que se proclamará ganador antes de que se cuenten todos los votos, como hizo en 2020.
Esta es la tercera vez que Trump compite por la presidencia, y en cada ocasión ha insinuado irregularidades en el proceso electoral.
Durante la última semana de campaña, Trump ha propagado afirmaciones infundadas sobre la votación de millones de indocumentados en apoyo a Kamala Harris.
Las autoridades electorales de varios estados han advertido que podría llevar días conocer el resultado final de las elecciones, con estimaciones en el condado de Maricopa, Arizona, donde se anticipa que el conteo podría tardar entre 10 y 13 días.
Históricamente, EE. UU. no cuenta con una autoridad electoral central; por lo tanto, son los grandes medios de comunicación quienes declaran a los ganadores basándose en análisis de datos de cada estado. En el contexto de la contienda electoral, el fenómeno conocido como el “espejismo rojo” podría jugar a favor de Trump.
Este fenómeno se refiere a que los republicanos suelen mostrar inicialmente una ventaja en el conteo de votos presenciales, mientras que los votos anticipados y por correo, que generalmente favorecen a los demócratas, se contabilizan más tarde. Esto podría dar la impresión de que Trump está ganando, incluso si posteriormente los resultados cambian.
La campaña de Harris se ha preparado para responder a cualquier proclamación anticipada de victoria por parte de Trump. Un alto funcionario demócrata ha indicado que esperan que Trump declare su victoria antes de que finalice el conteo de votos.
Trump ha reiterado que aceptará los resultados solo si los considera justos, sugiriendo que una victoria “demasiado grande para manipular” es la única manera de evitar el fraude, lo que ha alimentado la creencia entre algunos de sus seguidores de que su triunfo es inevitable.
En caso de que los medios no anuncien su victoria, Trump ha manifestado su disposición a llevar el recuento a los tribunales, similar a lo que ocurrió en 2020.
Esta vez, su campaña cuenta con un grupo de voluntarios del movimiento ‘Stop the Steal’, que se han organizado para recoger supuestas pruebas de fraude en los centros de votación.
Ante el aumento de tensiones, las autoridades electorales han reforzado la seguridad en varios centros de votación para evitar episodios de violencia, recordando los incidentes ocurridos en 2020, cuando se registraron confrontaciones en lugares de votación en estados como Arizona y Michigan.
La narrativa de fraude electoral también se ha visto amplificada en redes sociales, donde se han promovido teorías de conspiración, intensificando la preocupación por la desinformación en este ciclo electoral.

