RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Las actividades de turismo y de energía constituyen las principales fuentes de Inversión Extranjera Directa (IED) en República Dominicana, y en 2023 alcanzaron los US$4,390 millones, superando el liderazgo de Costa Rica en los años 2020, 2021 y 2023.
Estadísticas de ProDominicana revelan un aumento en las inversiones extranjeras en el sector turístico entre 2022 y 2023, pasando de US$1,050 millones a US$1,182.1 millones.
Por otro lado, el sector energético experimentó un incremento significativo, aumentando de US$749 millones a US$1,071.1 millones entre 2022 y 2023.
Los sectores en expansión incluyen comercio, bienes raíces, zonas francas, minería y el sector financiero. Además, las principales inversiones extranjeras en el país provienen de Estados Unidos, seguido de España, México y Canadá.
República Dominicana opera bajo la Ley de Inversión Extranjera 16-95. El total de la IED alcanzada por el país en 2023 fue de US$4,390.2 millones, lo que representa un crecimiento del 7.11 % en comparación con 2022.
Costa Rica registró una inversión extranjera de US$3,921 millones, un aumento del 131 % en comparación con los US$3,000 millones obtenidos en 2022.
Las inversiones extranjeras en República Dominicana han aumentado notablemente después de la pandemia, en gran parte debido a la estabilidad económica, social y política del país en comparación con sus vecinos de América Latina y el Caribe, así como a la seguridad institucional garantizada tras la firma de acuerdos de libre comercio como el DR-Cafta, suscrito con Estados Unidos y Centroamérica en agosto de 2004 y puesto en marcha en 2006 para fines aduaneros, tras ser ratificado ese mismo año por El Salvador.
“Tradicionalmente, los sectores de turismo, bienes raíces, telecomunicaciones, zonas francas, minería y financiamiento son los mayores receptores de IED. La producción cinematográfica también ha estado atrayendo inversiones considerables en los últimos años”, según publica el bufete de abogados DMK sobre el clima de inversión en el país.
Además, señala que los problemas persisten debido a las débiles leyes de tenencia de la tierra y la interferencia con los derechos de propiedad privada.
“Se percibe que la toma de decisiones administrativas y judiciales es inconsistente, opaca y lleva demasiado tiempo. La falta de transparencia y la mala aplicación de las leyes existentes se discuten ampliamente como quejas clave de los inversores”, indica.

