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Cambio climático afecta 30 % de la agricultura en RD

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– La agricultura dominicana enfrenta impactos graves por el cambio climático, que se reflejan en sequías prolongadas, lluvias intensas y temperaturas extremas. Cultivos de café, cacao y vegetales han sufrido pérdidas superiores al 30 % en los últimos cinco años, según datos del Ministerio de Agricultura. Las zonas bajas son especialmente vulnerables a inundaciones, mientras que el aumento de plagas y enfermedades compromete la producción. Productores de cacao en San Francisco de Macorís reportan pérdidas de hasta el 20 % de su cosecha anual.

Impacto económico y social

El cambio climático no solo afecta los cultivos, sino también los ingresos de los agricultores. Los pequeños y medianos productores enfrentan pérdidas económicas, el precio de los alimentos locales se eleva y algunos trabajadores migran temporalmente a las ciudades buscando empleo.

La FAO advierte que la inseguridad alimentaria podría intensificarse si no se adoptan medidas de adaptación inmediatas, sobre todo en regiones rurales, donde se requiere apoyo técnico y financiero para mantener la productividad.

Medidas de adaptación y sostenibilidad

Expertos recomiendan técnicas de riego eficiente, cultivos resistentes a sequía y plagas, incentivos gubernamentales para agricultura sostenible y capacitación para agricultores. Estas estrategias no solo protegen la producción, sino que fomentan un desarrollo rural resiliente ante fenómenos climáticos extremos. La tecnología juega un papel clave: sensores monitorean la humedad y temperatura del suelo, drones detectan enfermedades y software de predicción climática facilita la planificación de siembras y cosechas, aumentando la eficiencia y reduciendo pérdidas.

Degradación de suelos y desertificación

El país enfrenta una degradación crítica de sus suelos, con un 70 % del territorio en riesgo de desertificación, según el Informe GEO 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En 2010, unas 496,000 hectáreas —aproximadamente el 11 % del territorio— estaban severamente degradadas por erosión, salinización, compactación y anegamiento, procesos que afectan la capacidad productiva y ecológica del país. Además, un 21 % del país presenta altos niveles de erosión hídrica, perdiendo más de 25 toneladas de suelo por hectárea al año.

Causas humanas y naturales

La desertificación es impulsada tanto por fenómenos climáticos extremos como por prácticas humanas: deforestación masiva, expansión descontrolada de tierras agrícolas, agricultura no sostenible, riego ineficiente, uso excesivo de agroquímicos y sobrepastoreo.

El crecimiento poblacional, la pobreza rural y la presión de los mercados contribuyen a la degradación de ecosistemas, empujando a agricultores a ocupar zonas vulnerables sin planificación ni control estatal. La falta de datos sistemáticos sobre degradación limita la capacidad del Estado para implementar medidas correctivas.

Riesgos ambientales críticos

El informe GEO 2024 identifica cinco áreas críticas de preocupación ambiental:

  1. Vulnerabilidad climática: aumento del nivel del mar, huracanes más intensos y sequías prolongadas amenazan la seguridad alimentaria y la infraestructura.
  2. Pérdida de biodiversidad: Deforestación, contaminación y urbanización descontrolada afectan ecosistemas y especies endémicas.
  3. Contaminación de aire y agua: mala gestión de residuos y emisiones vehiculares impactan ciudades como Santo Domingo y Santiago.
  4. Presión sobre recursos naturales: sobreexplotación de acuíferos, erosión de suelos y minería sin control deterioran el medio ambiente.
  5. Gestión ineficiente de políticas ambientales: debilidad institucional y fragmentación normativa dificultan la respuesta frente al cambio climático.

Momento decisivo para República Dominicana

El país se encuentra en un punto crítico: olas de calor extremas, degradación costera y eventos meteorológicos destructivos son ya una realidad. El PNUMA advierte que las decisiones tomadas entre 2025 y 2030 definirán si República Dominicana puede evitar un colapso ambiental y social. El potencial de liderazgo regional en sostenibilidad existe, pero requiere voluntad política, inversión sostenida y movilización social. La pelota está en la cancha de autoridades, sector privado y ciudadanía: la seguridad de futuras generaciones está en juego.

Conclusiones y recomendaciones

El informe advierte que el país no alcanzará sus metas de desarrollo sostenible con el ritmo actual y que la falta de implementación y financiamiento limita las estrategias climáticas. Entre los hallazgos clave se destacan:

  • Preparación insuficiente frente a huracanes, sequías e inundaciones.
  • Alta dependencia de sectores contaminantes, como turismo masivo, construcción no planificada y agroindustria intensiva.
  • Ausencia de estrategias claras de restauración de ecosistemas y transición hacia economía circular.
  • Sobreexplotación de ecosistemas terrestres y marinos, afectando manglares y arrecifes.
  • Matriz energética dominada por combustibles fósiles y débil inversión en renovables.
  • Escasa coordinación institucional y baja inversión ambiental.

Se proponen medidas urgentes: descarbonizar la economía, fortalecer la institucionalidad ambiental, proteger ecosistemas vulnerables, invertir en resiliencia climática, involucrar a comunidades, actualizar marcos legales y reformar el modelo económico hacia sostenibilidad.

Fuentes consultadas:

  • Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MMARN)
  • Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/ORPALC), Informe GEO 2024
  • Ministerio de Agricultura, República Dominicana
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

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