Boneta definió el papel como un «reto titánico». Además, reconoce que la figura de Castro puede generar debates políticos por su legado histórico.
El actor habló con EFE durante el Festival Internacional de Cine de Morelia. Allí se proyectó la película por primera vez a nivel mundial.
«Soy muy consciente de que no soy cubano, soy mexicano. Realmente no tengo absolutamente nada en común con Fidel», afirmó. Por eso, explicó que se preparó rigurosamente para asumir el personaje.
Una historia centrada en cinco días de 1960.
Boneta aclaró que Killing Castro no es una biografía del dirigente cubano. En cambio, la trama se concentra en cinco días de septiembre de 1960. El período coincide con la visita de Castro a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Durante aquella visita, Castro pronunció un discurso de cuatro horas y medios de comunicación. Se considera el más largo en la historia de la ONU. Además, se reunió con Malcolm X y el dirigente soviético Nikita Jrushchov, en plena Guerra Fría.
La película también incorpora figuras como el expresidente estadounidense Dwight Eisenhower y miembros de la mafia italiana. De esta manera, presenta un thriller político basado en hechos reales, aunque utiliza elementos de ficción.
La preparación para interpretar a Castro
Para construir su interpretación, Boneta consultó a varios historiadores. Asimismo, trabajó con tres entrenadores de acento para reproducir la forma de hablar de Castro durante los años sesenta.
El actor explicó que se concentró en una etapa específica del dirigente. Por tanto, evitó mezclar características de sus últimos años con las de aquel período.
Boneta, conocido por interpretar al cantante Luis Miguel en televisión, reconoció que Castro sigue siendo una figura polémica. Según expresó, su legado dejó profundas huellas en Cuba y en el mundo.
La historia como reflejo del presente.
El intérprete también vinculó la película con las luchas políticas y sociales de los años cincuenta y sesenta. En ese sentido, demostró que la historia puede ayudar a comprender los problemas que persisten en la actualidad.
Además, recordó el papel de México en los preparativos de la Revolución cubana. Desde ese país partieron Fidel y Raúl Castro, Ernesto «Che» Guevara y otros expedicionarios a bordo del yate Granma. La salida ocurrió el 25 de noviembre de 1956.
Aunque reconoce el debate que puede provocar una película sobre Castro, Boneta invitó al público a verla. Finalmente, defendió el valor del cine para revisar el pasado y comprender mejor el presente.

