RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– La Cámara de Diputados de la República Dominicana reinicia esta semana sus trabajos con la reforma laboral como prioridad. La iniciativa regresa al hemiciclo en medio de expectativas oficiales sobre su eventual aprobación en la nueva legislatura.
El proyecto, pendiente desde el período anterior, vuelve a discutirse con la cesantía como eje central del debate. Este punto concentra las mayores diferencias entre los sectores involucrados.
Cesantía, el principal obstáculo
La discusión se produce en un Congreso que asume la responsabilidad de cerrar un proceso iniciado con la propuesta de modificación al Código de Trabajo, vigente desde 1992. Sin embargo, la cesantía continúa siendo el aspecto más sensible.
Además, cualquier variación en ese componente podría alterar los consensos alcanzados. Por ello, varios legisladores advierten que reabrir lo pactado generaría nuevas tensiones y retrasos.
Postura del Ministerio de Trabajo
El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, afirmó que la reforma será aprobada sin mayores contratiempos. Asimismo, defendió la necesidad de actualizar la normativa laboral para adecuarla a las dinámicas actuales del mercado.
Según explicó, la modernización del marco jurídico busca fortalecer la seguridad jurídica y equilibrar las relaciones entre empleadores y trabajadores.
Posición del oficialismo y aliados
Desde el Partido Revolucionario Moderno (PRM), varios diputados sostienen que los avances logrados no deben retroceder. Entre ellos figuran Ignacio Aracena y Aníbal Díaz, quienes aseguran que existe voluntad mayoritaria para aprobar la pieza.
En esa misma línea se pronunció Amado Díaz, vocero de los diputados del PRM. También abordó el tema Rogelio Alfonso Genao, del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
No obstante, algunos congresistas reconocen que persisten diferencias en torno a la cesantía. Aun así, advierten que introducir cambios sustanciales podría reactivar confrontaciones internas.
Riesgo de perecer por tercera vez.
Si en los 150 días de la legislatura no se alcanza consenso, la reforma podría perimir nuevamente. De ocurrir, sería la tercera vez desde su sometimiento en octubre de 2024.
Por tanto, el Congreso enfrenta un escenario decisivo. La capacidad de concertación en torno a la cesantía determinará si la reforma laboral avanza o vuelve a quedar en suspenso.

