La decisión fue comunicada este sábado por el Gabinete de ministros ruso, que confirmó la firma de un decreto para extender la restricción. Según las autoridades, la medida busca garantizar la estabilidad del mercado interno de combustibles.
Además, la disposición responde a las dificultades que enfrenta el sector energético ruso. Los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras han afectado la producción y el suministro de combustibles en distintas regiones.
Excepciones para Estados Unidos
El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, anunció la prórroga después de los ataques ucranianos contra tres refinerías y un complejo de procesamiento de gas. Una de esas instalaciones sufrió daños menores, según las autoridades.
No obstante, Nóvak aclaró que existirán excepciones para determinados envíos a los mercados internacionales. Estas operaciones corresponden a los compromisos alcanzados entre Putin y Trump.
El funcionario también recordó que Rusia ya había enviado varios buques cisterna con diésel hacia Estados Unidos. Esos cargamentos forman parte de los acuerdos entre ambos gobiernos.
La restricción general sobre las exportaciones de combustibles continuará vigente hasta enero de 2027. Sin embargo, Moscú había levantado parcialmente el veto al diésel el pasado 10 de octubre para cumplir con los compromisos bilaterales.
Ataques afectan el suministro
Los ataques con drones ucranianos contra refinerías rusas han provocado dificultades en el abastecimiento de combustibles. Como consecuencia, varias regiones registraron aumentos de precios y largas filas en las estaciones de servicio.
Asimismo, las operaciones militares han generado presión sobre la capacidad de procesamiento de las instalaciones energéticas. Por tanto, el Gobierno ruso busca priorizar el abastecimiento nacional frente a las necesidades de exportación.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había exigido a Ucrania detener los ataques contra las refinerías rusas. Su postura vinculó esas operaciones con el aumento de los precios del diésel en los mercados internacionales.
Sin embargo, Ucrania reanudó los ataques después de varias semanas de pausa. Esta situación volvió a generar preocupación sobre la estabilidad del suministro energético ruso.
Antes de la guerra en Ucrania, Rusia figuraba entre los principales exportadores mundiales de diésel. En 2022, el país producía cerca de 85 millones de toneladas anuales. Aproximadamente la mitad de ese volumen se destinaba a los mercados internacionales.
La nueva prórroga refleja las dificultades que enfrenta Moscú para equilibrar sus compromisos comerciales con la necesidad de garantizar el suministro interno.

